La historia del ser humano nos habla, muy a las claras del concepto de autoconocimiento que el hombre y la mujer ha ido adquiriendo paulatinamente. Desde las lejanas cavernas en las que lo básico era lo primordial y lo que constituía materia de supervivencia. A partir de ese momento, la inquietud por lograr avanzar en la manera de hacer las cosas, de hacerlas de la forma más eficiente posible y de no cejar en el empeño de realizar iteraciones que mejoren los resultados ha sido una constante histórica. Conceptos como la rueda, el fuego, el dominio de los materiales y la comunicación en todas sus formas han llevado a un nivel impensable a la civilización. Superado todo esto, estamos en un plano social en el que lo práctico ha sido superado para alcanzar a lo plástico en consonancia con lo anterior. Un gran ejemplo de todo ello, podemos encontrarlo en la relación del hombre con su dentadura. Tradicionalmente, la visita al gabinete odontológico, ámbito de trabajo de las personas que realizan del Curso de Técnico Superior en Higiene Bucodental en Madrid, por ejemplo, ha sido por motivos sanitarios o problemáticos. Hoy, a esas motivaciones se le sima, también, el aspecto estético.

Los profesionales de esta materia, gracias a una sólida formación basada en procedimientos y equipamiento del presente de la profesión y con una especial atención a los avances que se producen en ella, basan su trabajo en aquellas actuaciones que corrijan problemas bucodentales que acucien a los pacientes que pasan por sus expertas manos. Sin embargo, el avance de los tiempos ha hecho posible que lo que hace tan sólo unos pocos años constituía un engorro sea hoy mucho más llevadero y, además, pueda considerarse un elemento estético que se sume a las prestaciones funcionales que puedan aportar soluciones como las ortodoncias.

La llamadas ortodoncias invisibles, aquellos equipamientos de esta naturaleza que sean de materiales translucidos y que pasen desapercibidos, se han puesto en boga en los últimos años. La posibilidad de quitarlas y ponerlas a voluntad del usuario es una facilidad sumada a su uso discreto, pero ello conlleva que deban ser cuidadosamente protegidas, así como higienizadas para que, de este modo no sean la vía de entrada, en una zona tan sensible como la boca, de bacterias y otros organismos que puedan dañar la salud del usuario. Con el verano, este cuidado se relaja un poco. Por eso vamos a conocer, de la mano de un Técnico Superior en Higiene Bucodental, los principales consejos para su cuidado.

Dos son las principales vías a las que los consejos van dirigidos. Por un lado a la protección y cuidado del elemento propio de la ortodoncia, para lo que se aconseja llevar siempre encima su correspondiente caja. Y por otro, el cuidado que hay que tener para que, en contacto con la dentadura no suponga un peligro. Para evitarlo, se aconseja tener un cepillo exclusivo para la limpieza de la ortodoncia, así como limpiarla durante al menos 20 segundos con agua fría y jabón. Evitar fumar con la ortodoncia puesta es también aconsejable para salvaguardar la invisibilidad de la misma.

El dominio y mantenimiento de técnicas como la ortodoncia requiere de una preparación especializada, sólida y completa. Por eso mismo, el Técnico Superior en Higiene Bucodental que sale de las aulas de ITEP lo hace con una formación basada en la equiparación de los conocimientos teóricos y su aplicación en el campo práctico. Para ello, siempre que es posible, se aplica un método basado en la excelente preparación del profesorado, el uso de unos medios didácticos de calidad y el desarrollo de un calendario continuo de prácticas.