Empezamos el texto de hoy tratando de poner a prueba vuestros conocimientos léxicos antiguos. ¿Alguien sabría decir a que se corresponde el vocablo “chaturanga”? No, no es fácil. Si quieres poner a prueba tus dotes de googleado para de leer esto durante unos minutos, pero luego vuelve. La solución es esta. Chaturanga es la manera de definir el primigenio modo de juego de uno de los ídem más conocido que hay hoy en día: el ajedrez. Allá por los primeros siglos de nuestra era, en la antigua Persia ya existía este juego, que poco a poco la historia ha ido moldeando hasta nuestros días definiendo los movimientos de las piezas y dotándolo de un reglamento propio. El ajedrez es un juego que engaña, que enseña y que esconde más que lo que su aparente fácil mecánica muestra. Engaña porque no es cierto que haya piezas con más o menos valor, enseña que hasta el eslabón más aparentemente frágil de una cadena puede marcar la diferencia, y esconde más de lo que enseña por la cantidad de posibilidades que ofrece. En cierto modo esto haría equiparable al ajedrez con las personas que realizan, y superan, el Curso de Técnico en Farmacia y Parafarmacia en Madrid, por ejemplo.

Para muchísima gente, estos profesionales son personas que nos cruzamos puntualmente. Tan sólo en el acto de entrar en un comercio, decirles lo que necesitamos para mejorar de algo puntual o crónico, pagar y salir del establecimiento. Pero, como el ajedrez el Técnico en Farmacia y Parafarmacia engaña porque tiene mucho más valor del que le presuponemos, enseña porque conoce bien su profesión y lo que nos puede aportar, y esconde todas las funciones reales que tiene su trabajo y que hacen de éste una labor que es de incalculable valor para la sociedad actual.

Cada día son más los medicamentos que surgen y que pretenden tratar o paliar las diferentes dolencias que nos acucian. Pero además de esos medicamentos, de marca o genéricos, hay soluciones que a día de hoy se siguen realizando en la misma farmacia. Y a todo eso hay que sumarle las complicaciones burocráticas que llevan aparejados los medicamentos, la manera de cubrirlos por la Seguridad Social y demás vericuetos de la existencia de recetas. Como se puede ver no se puede decir que sea un trabajo sencillo. Pero, ¿cuáles son exactamente las funciones que realiza el profesional auxiliar de farmacia?

A continuación enumeramos algunas de ellas:

– Mantener al día el control de las existencias y la organización de productos farmacéuticos.
– Colaborar en la venta y/o dispensa de productos farmacéuticos, al igual que vender productos parafarmacéuticos.
– Realizar los preparativos pertinentes a los productos farmacéuticos para su distribución.
– Ser de ayuda en la elaboración de productos farmacéuticos.
– Apoyar al facultativo en el seguimiento farmacoterapéutico del usuario.
– Obtener valores de parámetros somatométricos y llevar a cabo la toma de constantes vitales del usuario.
– Efectuar determinados controles analíticos siempre bajo supervisión.
– Mantener su material de trabajo en las mejores condiciones posibles.
– Fomentar y divulgar hábitos de vida saludable.
– Tramitar la facturación de recetas, así como realizar tareas administrativas.
– Controlar, seleccionar y eliminar residuos y productos caducados.

Como se puede ver, el del Técnico en Farmacia y Parafarmacia es un trabajo multitarea y heterogéneo donde los haya. Debe manejar conceptos de laboratorio, farmacología, administración y también de determinadas especialidades sanitarias. En su formación está la clave para que pueda hacer todo ello de la mejor manera posible. Ello coincide con la forma de preparar a los futuros profesionales de la disciplina que tiene ITEP. Tratamos de demostrarlo ejerciendo un método de enseñanza, en nuestro alumnado, basado en la ejemplaridad del profesorado, en la utilización de medios didácticos de gran nivel y en la puesta en práctica continua de los conceptos aprendidos en la teoría. Funciona.