Todos hemos oido la expresión popular “tienes más recursos que una navaja suiza”. Esta frase hace referencia a una herramienta que se puso en funcionamiento, para uso militar, a finales el siglo XIX y que hoy en día es muy popular. La navaja de las famosas cachas rojas y de los mil utensilios supuso la posibilidad de contar con casi todo aquello que es necesario para la supervivencia en un espacio tan reducido que cabe en un bolsillo. Navaja, tijeras, sacacorchos, destornillador, mondadientes y así hasta un largo etcétera de accesorios hacen de esta una herramienta que se adapta a casi todas las circunstancias. La naturaleza tiene su propia navaja suiza en forma de elemento indispensable. El carbono es capaz de facilitar la creación del material más duro del planeta, el diamante, y, al mismo tiempo, forma parte de uno de los más blandos, el grafito. Manipulado de determinada forma puede dar lugar al graneo cuyas propiedades sustentan el alma de los aparatos electrónicos que manejamos todos los días. Y hoy descubriremos, atendiendo al entorno de trabajo de las personas que realizan el Curso de Técnico Superior en Radioterapia en Madrid, por ejemplo, que puede ser un aliado potente en la lucha contra el cáncer.

Como veremos más adelante, hay nuevas líneas de investigación que ponen en valor la aplicación de la radiación en casos oncológicos con resultados prometedores. Sin embargo, hay que reconocer la labor de los profesionales que hacen que estos avances, una vez sean testados, probados y refutados, lleguen a los pacientes y les coloquen en la vía de la curación en el mejor de los casos. Esos profesionales, como es el Técnico Superior en Radioterapia, son los encargados del dominio de la maquinaria que pone en marcha el proceso por el cual se radian las lesiones tumorales.

Una de las vías que se está estudiando, en el camino a mejorar el impacto de la radioterapia en los tumores, es la aplicación de la nanomedicina. Un grupo internacional de científicos, incluidos varios de nacionalidad española están realizando una investigación basada en nanocápsulas de carbono que puedan ser introducidas en el cuerpo del paciente lo mas cerca posible del tumor y que se activarán en el momento en que la zona sea irradiada, multiplicando el efecto del haz y, según los supuestos de estos investigadores, logrando, no solo destruir células cancerosas, sino también ralentizar el crecimiento y reaparición de esas células.

Esta vía que se está abriendo ya habría sido probada en ratones con un éxito moderado en su aplicación. Bien es cierto que, según los propios científicos, al ser una técnica pionera, necesita afinación y mejoras en tanto en cuanto no se conoce aún la dosis óptima ni la calendarización de la aplicación, no tan siquiera los potenciales efectos secundarios. Todo ello no implica que sea un camino esperanzador. Además, como los nanotubos de carbono de la cápsula no emiten radiactividad hasta que son afectados por la radioterapia, su preparación no requiere de instalaciones especiales, lo cual facilita su futura implantación.

Como se desprende de este estudio, esta vía es prometedora para el medio largo plazo de la radiación oncológica. Para que el futuro nos pille preparados es necesario poner los medios para que eso sea así. Por eso en ITEP nos esforzamos, desde hace ya más de 40 años, en preparar a los mejores profesionales de la disciplina mediante un método basado en la preparación y atención de nuestro profesorado, unos medios didácticos lo más completos posibles y un calendario de prácticas, charlas y visitas, tanto dentro como fuera del aula, que enseñen al alumno la realidad de su futura profesión. Un método que funciona.