El presente está siendo un camino difícil de transitar, y más en este desastroso 2020 que tanto está trastocando la vida de casi la totalidad de las sociedades del mundo. No sólo es lo que está provocando en sí la COVID-19 desde el punto de vista sanitario, si no todo lo que está llegando a trastocar en nuestro día a día, en las dinámicas sociales, en el funcionamiento político de los diferentes países del mundo y la problemática económica que está llevando a muchas familias. Con todo ello a la vista, y teniendo en cuenta el resto de acontecimientos que están ocurriendo. Es momento quizá de proyectarse en el futuro, cuando una nueva generación pueda poner los mimbres y dé los pasos para tratar de enderezar lo que las anteriores hemos ido dejando, para bien o para mal. Ello significa que depende de nosotros que esa sociedad futura pueda lograr alcanzar su lugar en la historia, y eso pasa porque desde los primeros instantes hagamos lo que se pueda por darles esa oportunidad. Esta circunstancia pasa por, más allá de los núcleos familiares, las manos de las personas que realizan el Curso de Técnico Superior en Educación Infantil en Madrid, por ejemplo.

Este tramo educativo comprende desde los 0 a los 6 años de edad. Como es evidente, las personas con las que trabajan estos profesionales son inexpertas en su relación con el mundo más allá del entorno familiar al que corresponde. Por eso, podemos decir que del Técnico Superior en Educación Infantil es la vía y el enlace perfecto entre esos jóvenes alumnos y el mundo que les espera en esa y en las siguientes fases educativas. Por ello, adquiere peso específico el hecho que estos trabajadores educativos cuenten con la formación correcta (como perseguimos en ITEP) y sepan como adecuar su trabajo a los más pequeños.

Hay muchos estudios metodológicos, y muchas teorías, que desarrollan los conceptos más básicos y los caminos que estos profesionales deben recorrer para que, los años que los pequeños pasan por sus manos, sean eficientes y les nutran con los conocimientos, curriculares y vitales, que pongan las primeras piedras del camino hacia la madurez de los niños. Ahora, un nuevo ensayo promovido por la colaboración de las universidades de Harvard y de Córdoba, plantea la definición de un buen docente dando voz a los propios niños para que expresen sus preferencias al respecto.

Para lograr las conclusiones a las que han llegado, los participantes en el estudio fueron entrevistados con lo que pudieran dibujar al respecto, y luego, con sus propias palabras y sin mediación adulta, con la explicación de esos dibujos. Así, las características que más valoran los niños en el aula es la personalización en la atención, la involucración del docente en el desarrollo de la imaginación de sus pupilos, que comparta tiempo de calidad con ellos, que juegue de ellos en un nivel de igualdad y que atienda a la diversidad de cada uno. Este sería el cuadro de características de un docente perfecto a ojos de los participantes en el estudio.

Este proyecto de las dos universidades, tiene relevancia puesto que es el primero que habla de la docencia, y el personal que interviene en ella, desde la perspectiva de los niños. Este imagen dibujada por esos pequeños, de profesionales como el Técnico Superior en Educación Infantil, coincide con el objetivo que perseguimos en ITEP a la hora de formar a las nuevas generaciones de esta disciplina. Para ello aplicamos un método basado en la preparación y experiencia de nuestro profesorado, unos medios didácticos ejemplares y, siempre que es posible, un calendario de prácticas continuas, tanto dentro como fuera del aula.