Pese a los esfuerzos de la comunidad sanitaria por hacer ver que no todo lo que sucedía en un hospital era concerniente a la COVID-19, el huracán con este nombre ha eclipsado toda realidad que no fuera esta. Sin embargo, aunque la larga manta de información y enfermedad que ha traído el maldito coronavirus ha cubierto otras realidades, no es menos cierto que estas han seguido sucediendo inexorablemente y han requerido las atenciones de personal preparado y profesional de la misma manera que el resto de pacientes. Este sumatorio de situaciones y la manera en que el personal sanitario ha reaccionado, bien merece, como se anunció ayer el premio Princesa de Asturias con el que se verá, esperamos, reconocida la labor de todos aquellos que han estado a pie de cama y a disposición de estos pacientes. Evidentemente, comprendemos que en ese colectivo se integra a las personas que han sacado adelante el Curso de Auxiliar de Enfermería en Madrid, o cualquier otro punto de España, y que tanto han hecho porque las más de las personas afectadas no solo hayan peleado contra la enfermedad, sino también con la terrible situación particular de tener que pasar por ello en la más absoluta soledad.

Como ya es sabido por todos, el coronavirus ha tenido, en las personas mayores, a sus más graves objetivos. Pero, además, ha sido in crescendo en virulencia. Estas dos características han hecho que numerosos pacientes hayan tenido que pasar muchos días inmovilizados y encamados. Por ello, hoy conocemos una de las principales labores y responsabilidades del Auxiliar de Enfermería como es la participación de estos profesionales en la movilización de los pacientes, para evitar daños evitables, mediante los cambios de postura en la propia cama. Es un proceso no exento de dificultad pero que puede traer preventivos beneficios para los enfermos.

Los cambios posturales tienen el objetivo de que los tejidos blandos del paciente en contacto continuo con la superficie en la que se encuentra puedan desarrollar dolencias como escaras o úlceras de presión. Para que los movimientos de las personas que están ingresadas sean lo menos molestos para las mismas, y lo menos trabajosas para los profesionales que los realizan, vamos a echar un vistazo a los principales consejos que dan los auxiliares con la mecánica corporal como protagonismo de los mismos:

– Adaptar el área en que se realizará el cambio colocando la cama o camilla en la posición apropiada.
– Trabajar la estabilidad corporal separando los pies, adelantando uno respecto al otro y descendiendo el centro de gravedad.
– Utilizar preferentemente los músculos de los muslos y piernas en lugar de los de la espalda.
– Sujetar o trasladar un objeto manteniéndolo próximo al cuerpo.
– Deslizar o empujar requiere menos esfuerzo que levantar, es importante tenerlo en mente.
– Utilizar el peso de nuestro cuerpo para facilitar la maniobra de empuje contrarrestando su peso exige menos energía en el desplazamiento.
– El cuerpo del profesional debe mantener una alineamiento adecuado, con respecto a la otra persona, mientras hace un esfuerzo.

Estos consejos hacen más llevadero el protocolo de cambio posturas que el Auxiliar de Enfermería hace con todos y cada uno de los pacientes de ingreso prolongado. Pero solo es una de las muchas tareas que estos trabajadores de la salud realiza. La variedad de actividades que realizan y la naturaleza sensible de las mismas hacen que el peso de una formación sólida y completa sea importante. Por eso, desde ITEP tratamos, desde hace más de 40 años, de preparar lo mejor posible a los alumnos que nos escogen para iniciar su andadura profesional en esta labor tan especial y necesaria.