Gran Vía, en Madrid, se está convirtiendo, desde hace años ya, en una suerte de Broadway a la española. Sus primer tramo, en el camino que une Plaza España con la plaza de Callao, los neones, las luces y los carteles luminosos anuncian obras de teatro, shows de monólogos y musicales de diferentes compañías. El más veterano del lugar es, sin duda, El Rey León, que convive con las reinterpretaciones de clásicos como Dirty Dancing, Anastasia o Ghost. También está dando sus últimas funciones El Médico, una obra de teatro que nos viene ni que pintados para el tema que abordamos hoy en el blog. El Médico narra, en su esencia y evitando spoilers innecesarios, de lo complicados que fueron los primeros pasos de aquellos que, en antiguo Egipto practicaban una protomedicina. Para los coetáneos de estas personas era no menos que brujería lo que aplicaban, cuando no era más que tratar de sanar por unos caminos diferentes a lo que estaba estandarizado en la época. Hoy en día se está dando una corriente que, siendo algo inversa, está poniendo en alerta a algunos pero que, a su vez, está abriendo nuevos caminos. Y todo ello con las personas que realizan el Curso de Técnico Superior en Dietética en Madrid, por ejemplo, como parte activa.

Como veremos a lo largo de las siguientes líneas, el ámbito de trabajo de estos profesionales, puede tener una mayor influencia en la salud de las personas de lo que la comunidad sanitaria y médica estaba dispuesta a reconocer. Recordemos que el Técnico Superior en Dietética obtiene en su preparación, por la vía de una formación sólida y completa, las capacidades para determinar la composición de los alimentos, los beneficios o repercusiones que cada elemento puede tener en el organismo y como este puede interactuar con la alimentación que recibe para masificar su rendimiento y bienestar.

Es en Estados Unidos donde se empiezan a dar los primeros pasos en la dirección hacia mostrar un respeto y un seguimiento consensuado sobre los beneficios que una alimentación equilibrada y sana pueden traer para la salud de pacientes con enfermedades crónicas o, simplemente para lograr prevenir algunas dolencias. Hasta tal punto está llegando esta asunción del nuevo ángulo de aproximación a la disciplina que, en determinados estados del país americano se están empezando a prescribir, con la asistencia de profesionales equivalentes a los especialistas en dietética y nutrición, modos de vida saludables basados en la alimentación equilibrada y el ejercicio, en vez de fármacos en algunos casos.

Esto no debe apartar el hecho de que no se puede tomar la parte por el todo. El hecho de que haya alimentos que en combinación con hábitos de vida saludables, y bajo el control y supervisión de profesionales cualificados, cuiden de la salud no implica que tengamos que creer en soluciones rápidas como lo que achacan algunas voces a los llamados “superalimentos”cuyas propiedades se buscan de manera apresurada y, en el mejor de los casos harían falta años de consumo reiterado para percibirlas.

Los conocimientos que atesora el Técnico Superior en Dietética, o su homólogo en Estados Unidos, pueden tener, en un corto o medio plazo, un gran peso específico en el tratamiento de según qué dolencias si la tendencia que hemos conocido en el texto de hoy sigue haciéndose presente. Por eso mismo, los profesionales de la disciplina deben contar con un conocimiento completo de la misma. Desde ITEP tratamos de garantizar esto en nuestro alumnado amparándonos en un método basado en la ejemplaridad de nuestro profesorado, unos medios didácticos comandados por un equipadísimo laboratorio y por un calendario exigente de prácticas tanto dentro como fuera del aula.