La mitología griega ha transportado, hasta nuestros días, historias y leyendas que pueden seguir vigentes y que siguen atrayendo la atención de aquellos que gustan de disfrutar de historias bien contadas y con algo de enseñanza interior. A poco que preguntemos, todos somos capaces de reconocer las leyendas del minotauro, las alas de cera que se derriten de Ícaro o los doce trabajos de Hércules, este último en versión Disney, aunque sea. Sin embargo, por encima de todas ellas se encuentra la epopeya del caballo de Troya. Esta es aquella que relata que, en plena guerra entre los griegos y la ciudad de Troya, y cuando los primeros no encontraban la manera de atravesar el portón amurallado de la ciudad, se las ingeniaron para fingir una tregua mediante el regalo de un caballo de madera. Fue en la noche donde se destapó la artimaña de que en el interior del caballo iban escondidos soldados que, desde el interior de la ciudad abrieron las puertas para facilitar la caída de Troya. Con ello en mente hoy queremos hablar de una de las terapias que dominan las personas que realizan el Curso de Técnico Superior en Radioterapia en Madrid, por ejemplo. La Radioterapia Intraoperatoria.

En el mundo sanitario el trabajo que se realiza para tratar de revertir los efectos del cáncer es arduo y variado. El Técnico Superior en Radioterapia tiene implicación directa en una de las herramientas que se ha demostrado es más útil en este campo. La radioterapia, con permiso de la quimio, está viviendo, con los profesionales implicados al pie del cañón, un desarrollo espectacular, no solo en cuanto a resultados cuantificables en términos de remisión y reducción de tumores, sino también en cuanto a la minimización de los efectos secundarios. Y en ello también suma una formación ejemplar como la que reciben los técnicos a cargo.

Volviendo al símil del caballo de Troya, hay ocasiones que, la mitigación de un tumor requiere ir un poco más allá en la aproximación al mismo. La radioterapia convencional, la externa, en ocasiones requiere de un paso más allá en cuanto a la aplicación directa de la terapia en la lesión tumoral. Por eso, como si fuera una estatua de madera repleta de soldados, la radioterapia intraoperatoria se introduce en el cuerpo siendo aplicada, mediante cirugía, directamente sobre los tejidos afectados por el cáncer.

La radioterapia que se usa en estas ocasiones es de baja energía y tiene un campo de acción de tan solo un cm aproximadamente. Esto hace posible, no solo que pueda ser usada en la zona de extirpación del tumor, puesto que en ese momento las células aún presentes son susceptibles de ser atacadas con éxito por la radiación, si no que, además, al ser de aplicación tan directa y dirigida tan quirúrgicamente, los tejidos aledaños de la lesión oncológicos sufren los mínimos daños imprescindibles debido a la precisión del tratamiento. Este tipo de terapia ha logrado que, en casos concretos de cáncer de mama, el control de la enfermedad roce el 100% de los casos.

Como podemos ver la técnica avanza en favor de unos pacientes que bien lo necesitan. Pero, como ya sabemos, sólo la tecnología no puede hacer todo el trabajo. El factor humano es el que verdaderamente marca la diferencia. Por eso mismo, en ITEP llevamos más de 40 años formando a generaciones de Técnico Superior en Radioterapia, y en este tiempo hemos avanzado en paralelo a la disciplina, pero hemos sido constantes en lo referido al método de enseñanza. Este se ha basado siempre en un profesorado experimentado y ejemplar, la dotación de unos medios didácticos a la altura de las exigencias del ciclo y la inmersión profesional del alumnado a través de un exigente y completo calendario de prácticas. Está demostrado que funciona.