A lo largo de la Edad Media, hubo una suerte de conoció un avance que dejó para la historia sus resultados. La alquimia, saltó al conocimiento popular puesto que de la mezcla de elementos naturales y no tanto era capaz de hallar remedíos a diferentes problemas de la población de la época. El devenir de la historia mandó al olvido a esta disciplina por su sustitución por la medicina moderna. Sin embargo, una diferente disciplina ha recogido esa capacidad de mezclar diferentes productos para alcanzar un resultado que soluciona el día de quien lo ingiere: la cocina. Es esta una especialidad que conjuga el conocimiento de los ingredientes con las capacidades de un alquimista para mantener la conjugación de elementos en su cantidad justa para que el sabor, la presentación y la textura de las cosas sea capaz de alimentar, si es de una manera sana mejor, y satisfacer el paladar de quien lo ingiere. Es ese equilibrio del que hablamos el que consigue la magia. La variación, por exceso o defecto de alguno de loa ingredientes, puede arruinar la receta. Esto pasa de la misma manera en otras disciplinas, como bien sabe el Técnico Superior en Administración y Finanzas que se forma de manera Online.

Como bien sabemos, puesto que informamos sobre esta disciplina periódicamente en el blog de ITEP, el Técnico Superior en Administración y Finanzas puede tener intervención directa en muchos de los departamentos vitales de cualquier empresa. Este hecho hace necesario que la formación de estos profesionales les haga capaces de comprender las sinergias y los mecanismos básicos que hacen que una compañía funcione de la mejor manera posible. Desde la composición de la junta directiva, la forma jurídica o la forma en que se financia una firma son conocimientos que debe conocer un especialista como el que hoy nos ocupa.

Hoy queremos poner el acento en uno de esos pilares básicos a los que hacíamos referencia en el párrafo anterior, la financiación. Más concretamente en la diferenciación que hay entre la propiedad de los fondos de la empresa, ya sean propios, ajenos o con un equilibrio de ambos.

Los recursos propios son aquellos recursos que proceden de las aportaciones de los socios de empresa en forma de capital y los beneficios resultantes de la actividad. Estos recursos tienen la consideración de ser no exigibles, en el sentido de que a sus propietarios no hay que devolvérselos. Los recursos propios forman parte del patrimonio neto de la empresa.

Los recursos ajenos forman el llamado pasivo de la empresa y suponen una deuda para la misma. La financiación ajena se constituye por los medios externos con los que cuenta la empresa para hacer frente a sus compromisos de pago con proveedores de cualquier tipo o para realizar inversiones con fines productivos y procurar un mayor crecimiento del negocio de forma sostenida en el tiempo. De esta forma se mantiene la financiación continua de la actividad empresarial.

No obstante, diversificar las fuentes y formas de financiación supone una mayor viabilidad del negocio y de la empresa cuando se combinan ambas (autofinanciación o financiación ajena) de forma equitativa.