El orden, pese a la percepción que conlleva su concepto, no implica rigidez y menos aún estatismo necesariamente. Sí, quizá una priorización de directrices y necesidades que ayuden a alcanzar un resultado buscado a priori. Vamos a tratar de ejemplarizar este tema con un objeto que todos conocemos. Pese a que vivimos en una sociedad tendiente a lo tecnológico y lo automatizado, y que está dejando de lado el aspecto analógico de la vida, hay pequeños vestigios de nostalgia que escapan a esta tendencia. Unos de esos ejemplos es el tan complicado, a la vez que adictivo, cubo de Rubik. Este pasatiempo proveniente de los años 80 nos sirve para ejemplarizar lo que hablábamos con anterioridad. La prioridad en su uso es terminar por organizar sus seis caras de modo que en cada cara domine, por completo, un solo color en todas sus casillas. Para llegar a ese punto, pese a que pueda parecer un caos de movimientos aleatorios, hay una serie de movilizaciones, un itinerario bien marcado que presupone un orden concreto que desemboca en la consecución, con éxito, de juego. Hoy veremos como, en el entorno laboral del Técnico Superior en Administración y Finanzas, también puede aplicarse este principio.

Posiblemente, no hay una imagen más certera que la del hombre orquesta para visualizar la capacidad que el Técnico Superior en Administración y Finanzas tiene, en el ámbito de la empresa, para ocupar multiplicidad de puestos, ejercer diferentes responsabilidades y ayudar a sostener, de algún modo, la vida del día a día de cualquier compañía. Como ya hemos visto en numerosas ocasiones en el blog de ITEP, uno de esos instrumentos que este profesional toca es el del dominio de los vericuetos que tiene el departamento de recursos humanos y, por ende, los cambios que a veces son necesarios desde el mismo.

Igual que pasa con el cubo de Rubik, las empresas persiguen un objetivo, el del éxito de su producto y la consecución de beneficios, entre otros, y para alcanzarlo deciden seguir un itinerario concreto. En este camino el posicionamiento y reposicionamiento de algunos de los elementos que componen el organigrama de la empresa pueden marcar la diferencia entre alcanzar el objetivo o no.

Uno de esos movimientos es la llamada movilidad laboral de grupos profesionales, y pueden ser de tres tipos:

– Movilidad dentro del grupo profresinal: Se decide cambiar a los trabajadores de un puesto a otro entre puestos semejantes. La duración del cambio puede ser indefinida o temporal. La retribución se corresponderá a las funciones del puesto en el que originalmente se trabaja.
– Movilidad fuera del grupo profesional: Es aquella que se realiza por “necesidades del guión” y por el tiempo imprescindible. Puede ser de dos naturalezas diferentes, descendente o ascendente en relación al grupo profesional habitual.
– Movilidad extraordinaria: De caracter definitivo, es aquella movilidad que conlleva el cambio de grupo profesional y comprende una sustancial y evidente modificación de las condiciones de trabajo.

Evidentemente, como es de fácil comprensión, la toma de decisiones de esta naturaleza comporta un riesgo y una gran responsabilidad. Al margen de la movilidad profesional inesperada e inevitable, el cambio de categoría de la plantilla siempre suele tener consecuencias en el devenir de la empresa. Es por eso mismo que el profesional, como el Técnico Superior en Administración y Finanzas, que vaya a tomar parte de la toma de decisiones al respecto debe contar con una formación, sólida y completa que le ayude a ponderar este tipo de iniciativas. Desde ITEP compartimos esa visión, y por ello nos esforzamos y trabajamos, dotando de las mejores herramientas posibles a nuestro alumnado, para que de nuestras aulas salgan las generaciones del presente y del futuro, de esta especialidad, mejor preparadas.