Hoy es impensable concebir una situación parecida, pero hace un siglo la rareza más extrema era cruzarse con un artilugio motorizado y que se desplazaba por sí solo sin necesidad de rieles. Bastaba la pericia de quien estaba ante su arcaico volante para que ese medio de traslación tan otrora moderno llevara a sus ocupantes del punto A al punto B. Esos coches pioneros causaron sensación y, cuando fue posible, su demanda creció hasta tal punto que satisfacerla era casi imposible. Por ello el Taylorismo, un método de la organización del trabajo en la cadena de producción, propuesto por Frederick Taylor, supuso un cambio de paradigma que vino a aliviar ese y otros ejemplos de saturación de la demanda. Esta metodología del trabajo proponía la deconstrucción del trabajo de la cadena de montaje en procesos más pequeños y con un sentido armónico que consiguiera dar sentido al flujo de trabajo para acrecentar la conducción del montaje productivo. Algo parecido se repetiría después con el método científico, cuyos pasos se pueden reconocer, como veremos a continuación, en el desarrollo del proceso que llevan a cabo, en su ámbito de trabajo, las personas que realizan el Curso de Técnico Superior en Anatomía Patológica en Madrid, por ejemplo.

Cabe destacar que, en el proceso que empieza en la consulta del médico, hasta que se diagnostica la posible dolencia y se le trata de poner remedio, el Técnico Superior en Anatomía Patológica tiene un gran peso específico puesto que por sus manos, y el método científico que les acompañan, pasan las muestras biológicas que determinaran, no sólo el diagnóstico positivo o negativo al respecto de la dolencia en sí mismo, si no también de qué clase de dolencia exacta se trata, con todos sus “apellidos”, para, una vez confirmado, poner en marcha la cadena de control y/o curación de la enfermedad.

Para que este proceso salga adelante con la mayor de las calidades y, sobre todo, con las mejores de las garantías, las unidades de anatomía patológica cuentan con instalaciones que siguen a rajatabla el método científico basado en la obtención de pruebas, el análisis de las mismas, la refutación de los resultados obtenidos y la satisfacción de capacidades auxiliares que apoyen este proceso. Este método se puede identificar claramente en los diferentes subdepartamentos con los que cuenta la unidad. A continuación, ponemos negro sobre blanco en qué consisten cada uno de ellos:

– Área preanalítica: Allí donde transcurre la parte algo más burocrática de la unidad. Es donde se tramitan las peticiones de pruebas y donde se suelen extraer las muestras a analizar.
– Area analítica: El verdadero corazón de la unidad, es donde se realizan los análisis a las muestras extraídas. Dividida en especialidades, se realizan test desde bioquímica hasta hematología o microbiología entre otras.
– Área postanalítica: Zona de lo más vital, en esta parte del proceso se validan los procedimientos analíticos y se someten a controles de calidad.
– Áreas auxiliares: Aquí se aglutinan aquellas circunstancias que hacen de muleta para el resto como puede ser el archivo, el almacén, la sala de reuniones, etc.

Las unidades de analítica patológica están ganando peso específico en los últimos tiempos, máxime cuando es un departamento sanitario que está inmerso en pleno proceso de digitalización. Por eso, las personas que elijan este camino laboral deben contar con una preparación sólida y actualizada. Por eso, desde ITEP, ponemos a disposición de las personas que quieren formarse como Técnico Superior en Anatomía Patológica, un método de enseñanza basado en el conocimiento, tanto teórico como práctico, de su futuro puesto de trabajo, amparado en la preparación de nuestro profesorado, en los medios didácticos con qué contamos y en un calendario de prácticas continuo y exigente.