Conocer el pasado para poder afrontar el presente, y también el futuro. Es un valor muy arraigado en el ser humano el que se corresponde con querer conocer, participar de lo que nos conforma como las personas que somos, en función de la herencia histórica y genética que nos contempla. La posibilidad que nos brinda el hecho de poder seguir la pista de cada una de las ramas que conforma nuestro árbol genealógico nos enseña los distintos caminos por los que pasaron nuestros antepasados, los avatares que se cruzaron en su camino y las señales, transmitidas generación a generación, que determinan, en más o menos medida, la personalidad con qué contamos. El seguimiento de estas señales, y de la presencia de nuestros antepasados, seria mucho más complicado de llevar a cabo si no fuera por la ciencia que ha desarrollado métodos, en muchos campos diferenciados, para que esto sea posible. La genética o la heráldica son ejemplos de ello. Gracias a ellos, es posible conocer nuestro pasado y verificar que nuestro futuro es un camino esperanzador. En el campo sanitario se puede hacer una analogía con todo ello gracias al trabajo que realiza la persona que realiza el Curso de Técnico Superior en Anatomía Patológica en Madrid, por ejemplo.

En un plano algo distinto, estos profesionales son capaces de sacar adelante una laboriosa tarea de investigación, que les conduce, gracias a su formación y su saber hacer, a conocer el verdadero origen de aquello que acucia a la salud del paciente. El Técnico Superior en Anatomía Patológica es el responsable de conocer las funciones, la composición y las alteraciones que sufre cada uno de los elementos y muestras de tejido o secreción presente en el cuerpo humano, lo cual ayuda en el proceso de detección de determinadas dolencias de carácter grave.

Hasta hace unas pocas décadas, el conocimiento que se tenia de la materia objeto de esta disciplina era mucho más limitado. Por eso mismo, era una suerte de sí o no el veredicto de las pruebas que se realizaban. Sí o no era detectada la enfermedad que se presuponía tenía el enfermo. Al día de hoy, esta ciencia ha avanzado exponencialmente, en parte por el desarrollo de una tecnología capacitada para detectar y poder analizar cualquier componente, por microscópico que sea, y en parte por un desarrollo conceptual de la materia que dota de una preparación sólida a los profesionales de la disciplina.

En este sentido, ahora se ha superado con creces el si o no, para abrir la posibilidad de dar “apellidos” a las dolencias que se analizan. Fundamentalmente en el campo oncológico, esos apellidos, que no son más que la concreción absoluta del tipo de dolencia que se detecta, pueden marcar la diferencia a la hora de encarar el tratamiento que ponga en remisión, o que ralentice su desarrollo en el menos bueno de los casos. El hecho de diferenciar entre un caso benigno o maligno, y dentro de estos poder identificar el tipo exactísimo de tumor hace de este trabajo una labor que puede salvar vidas, por muy de forma indirecta que sea.

El desarrollo de unidades de profesionales como es el Técnico Superior en Anatomía Patológica, así como la dotación a las mismas de un laboratorio moderno y preparado empieza a ser una obligación en cada día más centros hospitalarios. Pero eso solo será posible si hay profesionales capacitados para sacarlas adelante. Desde ITEP asumimos ese compromiso, y tratamos de preparar y formar a las personas que nos eligen para dar los primeros pasos en esta profesión. Para ello contamos con un método educativo, basado en la preparación de nuestro profesorado, en unos medios didácticos, comandados por un completo laboratorio, de excepción y un exigente calendario de prácticas, charlas y visitas a entornos profesionales.