A día de hoy, y sobre todo para las generaciones del smartphone, la brújula es tan solo un icono más que abre una simple aplicación en la que se muestra un círculo de rayas en las que, cada noventa grados de la circunferencia, se muestran las iniciales de los cuatro puntos cardinales. Sin embargo, hace no tantos años, cuando el GPS era un invento que traería el futuro y Google Maps solo estaba en la mente de algún ingeniero, la brújula ejercía un papel indispensable para cualquier persona que emprendía un gran viaje allende los mares o las fronteras que le eran conocido al mundo mal llamado civilizado. Esos viajeros que tenían claro tan solo que su afán era ir del punto A al punto B, ponían su destino, literalmente, en manos del instrumento polarizado que les mostraba el camino y la dirección de sus pasos. Hoy queremos usar la brújula como una metáfora de lo que pueden significar las personas que realizan el Curso de Técnico Superior en Anatomía Patológica en Madrid, o cualquier otro punto de España, puesto que son ellos los que pueden, con gran exactitud, mostrar el camino del punto A al B en un camino tan arduo como el de la superación del cáncer.

Entendiendo como el punto A la detección de que algo pasa en el cuerpo del paciente, y B como la curación o control de la enfermedad, el Técnico Superior en Anatomía Patológica es el que, con los datos en la mano, fruto del trabajo que realiza, muestra el camino, cual brújula, que ponga en marcha del proceso y a los profesionales a cargo del mismo, en pos del cuidado y sanción del paciente. Todo ello apoyado por la formación que recibe, como bien, y de primera mano sabemos en ITEP desde que implantamos este ciclo en nuestro catálogo formativo.

Pero, establecido este rol de intermediación del especialista en el proceso de inicio de tratamiento de un paciente potencialmente oncológico, ¿cómo emite su diagnóstico en el caso del cáncer? Si bien con anterioridad hemos establecido la comparativa entre este profesional y una brújula, ahora podemos creer en la similitud del trabajo de citodiagnóstico con el del mejor de los detectives, puesto que con la mínima evidencia es capaz de crear un contexto, evidenciado por el proceso científico que sigue a rajatabla, que pueda determinar, con una gran exactitud, todas las circunstancias que rodean al proceso tumoral estudiado.

En esta labor detectivesca, la biopsia marca un punto de partida excepcional. La toma de una muestra de la propia dolencia conforma un escenario físico del cual se pueden obtener materiales que puedan ser sometidos al estudio del técnico en laboratorio y, una vez ha pasado por el microscopio electrónico, el personal de anatomía patológica puede emitir un diagnostico que califica y clasifica el tipo de tumor, identifica ante que terapias puede ser más resistente y, además es capaz de lograr asistir, de alguna manera, al equipo médico del paciente para que éste pueda abordar la lesión, conociendo los límites del tumor para su correcta extirpación, si fuera necesario.

Como se puede ver, el trabajo del Técnico Superior en Anatomía Patológica es de vital importancia en el proceso de control de un tumor. Son muchas las variables y métodos de laboratorio que debe dominar, y todo ello se consigue obteniendo una formación sólida y eficiente. Desde ITEP, tratamos de alcanzar la excelencia en la preparación de los alumnos que nos escogen para iniciarse en este sendero profesional. Para ello ponemos a su disposición un método basado en la preparación y experiencia de nuestro ejemplar profesorado, unos medios didácticos, comandados por un completo laboratorio, de excepción y un calendario exigente de prácticas.