Pocas cosas hay más poderosas que el miedo. El miedo nos cambia la percepción de la realidad, incluso nos lleva a superarla anticipándonos a lo que vaya a suceder. Es casi insondable la cantidad de realidades que somos capaces de imaginar cuando el miedo a que algo suceda. Como es la propia sensación de suspense la que gobierna nuestros actos, siempre son realidades en las que casi nada sale como se espera. El caso más ejemplarizante es la respuesta del cuerpo y de la mente ante la tesitura de tener que necesitar pruebas diagnósticas que clarifiquen una situación indeterminada. Las personas que realizan el Curso de Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico Online, al igual que las que lo hacen de manera presencial, son plenamente conscientes de que sus pacientes, las personas que pasan por la mesa de su ocupación están invadidas por una mezcla de inseguridad, desorientación y miedo al qué vendrá. Afortunadamente, los tiempos han avanzado y ahora, pese a que la técnica manda, la formación de estos profesionales está logrando que se tenga en cuenta la variable humana, a ambos lados de la prueba diagnóstica, para que los resultados, de la misma, sean lo más concretos posible.

El objetivo está claro. Con unos conocimientos sólidos, adquiridos durante sus dos cursos de formación, el Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico tiene que procurar, lograr captar el interior del cuerpo humano con la mayor definición posible, de modo que, si hubiera algo que supusiera un peligro para la salud el paciente, se pudiera determinar su naturaleza. Para ello, estos trabajadores sanitarios aprenden a ser los dueños y amos de la sala de telemando donde todo sucede. De este modo, y como veremos a continuación, aprenden a aunar el tratamiento adecuado a las circunstancias del paciente, además de dominar la técnica que hace posible la consecución de las imágenes diagnósticas.

Es precisamente este último punto el inicio base de la aplicación del trabajo de estos profesionales, el dominio y conocimiento del funcionamiento de los equipos a los que se pone a los mandos en cada prueba. Una vez comprobado el estado de las instalaciones, es obligatorio la aplicación de las prudentes protecciones radiológicas. Es momento entonces de que el técnico compruebe el historial del paciente para que, de este modo, sepa porque acude a la sala del telemando, cirugías previas o potenciales alergias al contraste que es necesario usar en este tipo de pruebas.

Llegados a este punto, y previa confirmación de que el paciente ha seguido las indicaciones previas, cuando se da el contacto profesional-paciente. El primero, con la tranquilidad y la empatía pertinentes, explicará con detalle al segundo en qué consistirá la prueba, atenderá a sus inquietudes y resolverá sus potenciales dudas. Con todo aclarado y los nervios más templados, se procede a la retirada de elementos metálicos del paciente y se procede a la prueba. Durante la misma, el técnico estará atento y alerta hacia lo que ocurra dentro de la sala, prestando una especial diligencia hacia pacientes que requieran más ayuda, como ancianos, niños o personas con discapacidad.

Como se puede ver, son muchas ramas del mismo árbol a las que debe estar atento el Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico. Es por esto qué el sustento que le concede su formación debe ser sólido. Para que esto sea así, al tiempo que no haya barreras que impidan el acceso a esta preparación para quien decida sacarla adelante, desde ITEP contamos, y apoyamos, el ciclo en su versión online. Con la misma exigencia que la modalidad presencial, y arropado por unos medios técnicos ejemplares y un equipo pedagógico muy profesional, este ciclo prepara, de la mejor manera posible a los profesionales de esta disciplina del presente, y del futuro.