Aplanar la curva, este es un leitmotiv que, más de un mes después, seguimos teniendo por bandera. Estamos la gran mayoría de nosotros poniendo de nuestra parte para que esa empinada cuesta termine por doblegarse y lo que ello conlleva, que los afectados se reducirán cada vez más hasta llegar, con el tiempo, a ser cero. Cada uno lo hace a su manera y con las herramientas que tiene a mano. Sin duda la población está poniendo el esfuerzo supremo de soportar un encierro que ya va para más de mes y pico. De los sanitarios poco queda por decir, escribir y expresar que refleje el agradecimiento de una sociedad que están sosteniendo, literalmente con sus (lavadas) manos.Y junto a ellos, esa gran masa laboral esencial que mantiene al país con las constantes vitales mínimas pero estables desde las cuales resurgir de la mejor manera que se pueda. Hoy dedicamos este texto del blog a un colectivo de profesionales que está en medio de ambos mundos, el sanitario y el que, estando fuera del primero, es esencial. Vamos a hablar de la manera de arrimar el hombro que están teniendo las personas que han realizado el Curso de Técnico Superior en Farmacia y Parafarmacia en Madrid, por ejemplo.

La farmacia y su universo propio hace de los trabajadores de la misma un intermediario esencial entre los pacientes, los asustados, los alarmistas y los desapasionados, y una posible respuesta unitaria y consensuada sobre la COVID-19 y las medidas de precaución que ésta impone. El Técnico Superior en Farmacia y Parafarmacia, como parte de este universo de intermediación es actor activo de dispersión de información útil, veraz y pragmática, al tiempo que con su propio conocimiento adquirido puede poner en marcha iniciativas que potencien los esfuerzos sociales y económicos que se están haciendo por doblegar la curva.

La visión de estos trabajadores es muy amplia en este asunto. Por el campo de actuación que contempla su labor, estaña cerca de realidades tan diversas como el día a día de un barrio que supone ser su clientela habitual, o el ámbito hospitalario que depende de los medicamentos que dispensa para afrontar un caos que, en estos días, es difícilmente asumible por la sanidad pública. Esta multiplicación de puntos de vista está haciendo que desde las profesiones que implican la empresa farmacéutica, se estañen tomando medidas que tratan de paliar una situación insostenible sin la colaboración de todos.

En este sentido, son varias las iniciativas que desde las farmacias se están poniendo en marcha para colaborar, primero con las personas que más requieren de asistencia, y después con aquellas personas que tienen dudas que les inquieta, atormenta y les perturba sobre los efectos o consecuencias de la COVID-19. Por un lado están favoreciendo servicios como el envío de medicamentos a domicilio, desde la propia farmacia o, incluso, desde centros hospitalarios, y por otro están atendiendo consultas básicas para aliviar la saturación en centros de salud. Además, y como parece que terminará siendo lo que dicte el sentido común, ayudarán en el reparto de mascarillas, de manera gratuita, a personas en riesgo que así lo dicte la receta electrónica y luego de manera generalizada, acabando con el precio abusivo que se está viendo estos días en estos productos y otros como guantes o geles.

En situaciones como esta se pone en relieve la importancia que tienen profesiones como la que hoy nos ocupa. Pero ello tiene que ser consecuencia de una formación ejemplar impartida y recibida. Desde ITEP nos esforzamos por brindar, a las personas que nos eligen para prepararse como Técnico Superior en Farmacia, una formación sólida y completa que les prepare para su carrera profesional.