El conocimiento es poder. Esta es una máxima que no entiende de excepciones. El hecho de ser conocedores de los resortes que hacen el mundo girar, en todas sus esferas, nos posibilita el poder estar preparados y contar con las herramientas necesarias para poder adaptarnos a esos giros, cada vez más vertiginosos y cambiantes. De mismo modo, el contar con una preparación acorde con los tiempos que corren nos abre la perspectiva y la mirada con la que atisbamos el mundo que nos rodea, de tal manera que podemos tomar conciencia de los mecanismos que se mueven a nuestro alrededor, los intereses que los mueven y lo que eso significa para nosotros y la comunidad en la que vivimos. Es de ese modo como podemos desarrollar un espíritu crítico que nos haga aceptar lo que sucede o posicionarnos en su contra. Todo ello se basa en la calidad y la cantidad a la que podemos acceder y la manera que tenemos de codificarla. Para facilitar estos dos conceptos, el del acceso y la comprensión de información, hay ámbitos profesionales, como el de las personas que realizan el Curso de Técnico en Farmacia y Parafarmacia en Madrid, por ejemplo, que cuentan con un método efectivo.

Cabe recordar que estos profesionales, en base a la formación que reciben, son amplios conocedores de aquellas sustancias que, con previa prescripción o siendo de venta libre, pueden interactuar con el cuerpo humano para lograr determinados efectos, ya sean sanadores, estéticos o de otra naturaleza. Eso significa que bajo la responsabilidad del Técnico en Farmacia y Parafarmacia hay un amplísimo abanico de productos diferentes que debe conocer y comercializar. Es por esto que, un método de codificación y de catalogación a golpe de vista se hace del todo necesario y ayuda en el día a día a estos especialistas.

Todos hemos tenido en nuestras manos el recipiente en el que viene envasado un medicamento, y, de la misma manera, hemos sido conscientes de una etiqueta que, llena de símbolo e inscripciones, suponemos conlleva un montón de información útil que los profesionales de la farmacia saben interpretar. Hoy queremos conocer a qué se corresponden algunas de esas grafías que aparecen en las cajas o los bistre de los medicamentos.

Estos son algunos de los rasgos informativos que contienen la etiqueta de los medicamentos:

– El nombre y la dirección del fabricante.
– La información identificativa necesaria de cara a que el usuario pueda diferenciar el producto y el contenido del envase.
– La palabra “estéril” en caso de que fuera necesario.
– El código del lote del producto.
– La fecha antes de la cual deberá utilizarse el producto expresada en año y mes.
– La indicación de que el producto es de un solo uso cuando así lo sea.
– Si se trata de un producto destinado a investigaciones clínicas, deberá aparecer inequívocamente la indicación “exclusivamente para investigaciones clínicas”
– Instrucciones sobre as condiciones de almacenamiento y/ o conservación.
– Las instrucciones especiales de utilización.
– Cualquier advertencia y/o precaución que deba adoptarse.
– Cuando el producto sí lo requiera, el método de esterilización.

Como queda establecido, son muchos los argumentos que vienen especificados en esa pequeña etiqueta. En manos del Técnico en Farmacia y Parafarmacia está el saber interpretarlos y, de este modo, prestar asistencia en su comprensión al cliente. Para que eso sea así, la labor de estos profesionales debe estar apoyada en una completa, exigente y sólida formación. Desde ITEP así lo creemos y por ello nos esforzamos en preparar lo mejor que nos es posible, a las personas que nos eligen para iniciar su andadura profesional en esta interesante pero igualmente exigente disciplina.