Si buscáis en nuestras redes sociales podréis encontrar noticias de diferentes temáticas, todas ellas relacionadas con las disciplinas que impartimos. Pero, puntualmente, también aparecen aquellas que tienen que ver con una categoría mucho más transversal, aquellas dedicadas a la propia Formación Profesional. En ellas hay una constante, la certificación de que esta fórmula de educación, el germen mismo de nuestro trabajo, ha dejado de parecer de segunda categoría para, con toda lógica, estar plantando cara a la, hasta ahora predominante, educación universitaria. De hecho, de cara al futuro cercano, desde el mundo laboral se demanda a profesionales de la FP en mayor medida que de otra modalidad de preparación. Esto viene determinado por muchos factores, entre ellos la naturaleza de los conocimientos que los estudiantes adquieren, el pragmatismo de la propia preparación, el conocimiento práctico de la ocupación que espera al final del paso por el aula o el conocimiento completo de algo más allá de la mera preparación para el mundo laboral, el emprendimiento. Hoy, permitidnos que hagamos un relato de todo ello en la figura de una profesión tan actualmente imprescindible como es la de las personas que realizan el Curso de Técnico en Farmacia y Parafarmacia en Madrid, por ejemplo.

Si algo nos ha dejado claro la pandemia que nos ha tocado vivir en los últimos meses, es que hay profesiones que son imprescindibles para la sociedad. El personal sanitario por encima de los demás, pero también profesiones como las que pueblan el ámbito de actuación del Técnico en Farmacia y Parafarmacia. Profesionales que conozcan los medicamentos al pie de la letra, que tenga la potestad para poder aconsejar a los clientes que recurran a ellos en la búsqueda de una solución a determinados problemas y que, además pueda suministrar elementos parafarmacéuticos que ayuden a muchas personas.

Todas las anteriores son funciones que llevan a cabo los trabajadores que hoy nos ocupan. Sin embargo, hay otras funciones que realizan gracias a la formación que reciben y que tienen que ver con la gestión de un establecimiento comercial con el emprendimiento en sí mismo. Son varios los ejemplos ya los que se han dado en España, de titulares de farmacia que, atendiendo a criterios de supervivencia, de utilidad pública o por mera decisión comercial han pedido, al organismo correspondiente, el traslado y gestión de un espacio farmacéutico de su ubicación original a un sitio que mejore las perspectivas de negocio.

Esta tendencia, está acercando a la farmacia a espacios en los que tradicionalmente, por mera operatividad, no contaban con locales de esta naturaleza. Los centros comerciales están empezando a ser los lugares donde estos negocios empiezan a abrirse hueco. Un estudio confirma que el hecho de que estos grandes almacenes estén desplazando al pequeño establecimiento de barrio, que concentran los recados de una familia en un solo espacio y cuentan con facilidad para aparcar, entre otras cosas, hacen que la farmacia pueda emprender con éxito en ellos, siempre y cuando cumplan con algunos requisitos extra como un acceso exterior al centro comercial para que no haya incompatibilidad de horarios cuando la farmacia esté de guardia por ejemplo.

Independientemente de donde esté situado el establecimiento, hay algo inamovible. El compromiso del Técnico en Farmacia y Parafarmacia para con su profesionalidad y los clientes que buscan, en sus manos, una solución a sus problemas. Precisamente con esa responsabilidad por bandera, la formación de estos profesionales debe ser ejemplar y lo más completa posible. Por ello, desde ITEP nos esforzamos por conseguir esa excelencia mediante un método basado en la equiparación de conocimientos teóricos y prácticos, de la mano de un profesorado excepcional. Sólo así se consigue formar al especialista en esta disciplina del presente y del futuro.