La situación en la que hemos estado inmersos se ha llevado por delante muchas pequeñas realidades, pequeños momentos que en nuestra versión anterior de la vida, con la normalidad a secas encima, eran nimios. Casi pasaban desapercibidos. Montar en el transporte público era entrar en un mundo propio en el que podía pasar un poco de todo. Antes de que el confinamiento nos robara los espacios públicos, la zona de Gran Vía, en Madrid, se estaba convirtiendo en una maravillosa sala de conciertos al aire libre en el que artistas callejeros deleitaban al viandante con canciones conocidas pero versionadas. No siempre era el caso, pero el pararen un semáforo mientras conducías era contemplar un espectáculo de los más variados malabares. Todo ello volverá, estamos convencidos. Hoy queremos quedarnos con la imagen del artista que es capaz de mantener en el aire más de tres objetos a la vez. Eso es en definitiva en lo que consiste mantener en movimiento un negocio de cualquier tipo. Y más aún cuando es especializado en algo que termina por determinante socialmente. Eso pasa en el caso de los establecimientos en los que se desarrolla el trabajo de las personas que realizan el Curso de Técnico en Farmacia y Parafarmacia en Madrid, por ejemplo.

Las últimas semanas han sido, estamos seguros, de una gran intensidad en el ámbito de trabajo de estos profesionales. Por ello, permitidnos que desde ITEP les hagamos una mención especial que sirva de homenaje. Hecho esto os contamos por qué decimos que es un trabajo de malabarista. El caso del Técnico en Farmacia y Parafarmacia aúna el conocimiento del propio terreno profesional que maneja al tiempo que administra un local comercial con todo lo que ello conlleva. Esa combinación de quehaceres hace que, en ocasiones queden algunas tareas sin atender de la mejor manera.

La farmacia es uno de los puntos geográficos clave de cualquier barrio. El hecho de ser una necesidad imperiosa tener una cerca hace que en muchos casos se establezcan lazos entre negocio y clientela que se convierte en habitual. Esa familiaridad hace posible los beneficios mutuos de tener público fijo para los productos para el establecimiento y el poder contar con alguien que conoce como tratar las dolencias y los casos específicos de cada uno en el caso de la clientela. Sin embargo, con la cantidad de procesos y tramites que eso lleva aparejado puede darse el caso de que esfuerzos como el comunicativo queden algo difusos.

Por ello, ya existen en el mercado soluciones informáticas que tratan de mejorar la comunicación de la farmacia con su entorno más cercano, usualmente el barrio donde el comercio está situado. Esas aplicaciones automatizan algunos de los resortes propios de un establecimiento de estas características, de modo que los profesionales que desempeñan su trabajo en él pueden ver algo de tiempo liberado para mejorar la atención con los clientes y llevar a cabo actuaciones comunicativas que pueden ser de utilidad pública para la clientela que, como decíamos antes, tiene en el local de la cruz verde un punto de referencia.

La aparición de estas herramientas son una gran noticia para trabajadores de la salud como es el Técnico en Farmacia y Parafarmacia. Pero son eso, ayudas para mejorar la efectividad de su trabajo. En el propio profesional está el desempeño del mismo, y en eso tiene mucho que ver su formación. Con ello en mente, y con la nueva normalidad que indefectiblemente cambiará la realidad del inicio del curso que está por venir, tratamos de preparar de la mejor manera posible a los trabajadores del presente y del futuro de esta disciplina.