Pesimismo. Esta es la palabra que, como un manto oscuro, avanza día tras día por casi todos los lugares del planeta. La situación social, política, económica, o la mezcla de todas a la vez, no invita precisamente a lo contrario. Tan sólo basta con prestar atención a la algo menos de una hora de duración que tienen los informativos para darnos cuenta de que las noticias positivas que allí se plasman son una escasa minoría. Partidos políticos que se miran el ombligo, sucesos de todo pelaje que sacuden a sociedades locales y nacionales, desastres ecológicos que demuestran que algo mal estamos haciendo en el cuidado del planeta, y así un largo etcétera que pone el listón del optimismo muy bajo. Sin embargo, en lo que a ITEP puede abarcar tratamos siempre de buscarle el lado más positivo a la realidad el ámbito de las disciplinas que abarcamos. Es nuestro granito de arena particular. Hoy, igual que ayer pusimos a través de nuestras redes sociales del acento en la colaboración que nuestro personal docente y alumnado hizo en la gran recogida de alimentos de este fin de semana, queremos poner el acento en el trabajo de las personas que superan el Curso de Técnico en Emergencias Sanitarias Online.

Queremos poner el acento hoy en el rayo de esperanza que suponen ser estos profesionales desde muchos puntos de vista. Es bien sabido que hay una dualidad de sensaciones en el momento en que un Técnico en Emergencias Sanitarias aparece, por un lado, significa que algo ha sucedido, pero, por otro quien se ve envuelto en ese algo sabe que va a estar muy bien atendido. Esta confianza en ellos hace que estos profesionales tengan un amor, aún más grande si cabe, a su trabajo, de modo que, en ocasiones, al que ya tienen de por sí, le suman aquel que pueden aportar en el punto del globo donde se les requiere.

No son ni uno ni dos, los profesionales de esta disciplina, los que compatibilizan, dentro de lo posible su carga de trabajo diaria con la cooperación con entidades como Médicos sin Fronteras o Cruz Roja. Sea en modo contratado como es obligatorio en el primer caso, o mezclando esta vertiente con el voluntariado, como sucede con la segunda, el trabajador de emergencias sanitarias sabe que su labor es esencial allá donde se desatan problemas graves que atañen a la salud de los habitantes de la zona. Así, ponen su formación y experiencia en campañas de larga duración, de, al menos, 6 meses sobre el terreno allá donde eso fuere, o en situaciones puntuales que requieren intervenciones dirigidas a un fin concreto. Sea como sea, se puede decir que el compromiso con la vida humana es lo que les caracteriza. Es esta una corriente tan fuerte que, desde la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo se creó la figura de los “chalecos rojos”, una unidad compuesta por muchos profesionales sanitarios que garantizan que un equipo de al menos 40 de ellos están dispuestos a sr movilizados en menos de 72 horas para poder colaborar en cualquier emergencia que suceda a lo largo y ancho del planeta.

El afán por colaborar, sin embargo, no debe eclipsar la necesidad de contar como aliada con una formación sólida. Desde ITEP creemos que cualquier persona que sienta la llamada de la profesión de Técnico en Emergencias Sanitarias como vocación, puede llevarla a cabo. Para que el contexto vital de esas personas no sea un impedimento contamos con un equipo docente experimentado que acompañará al alumno durante todo el proceso, así como soluciones tecnológicas de última generación, que logran dar forma a la versión Online de este Ciclo de Grado Medio.