En el año 2015 se estrenó, en las pantallas de cine de medio mundo, la película llamada en España “El desafío”. En ella, liderada por un casting de impresión comandado por Joseph Gordon-Lewitt, Charlotte Le Bon o Ben Kingsley, se cuenta la historia de Philippe Petit, un artista callejero, que, en sus inicios, tendía cables entre dos árboles para hacer equilibrismos sobre ella pero que fue aumentando su necesidad de adrenalina hasta plantear uno de los mayores retos que nadie se ha propuesto. Su objetivo fue tender un cables entre las dos desaparecidas Torres Gemelas del World Trade Center de la ciudad de Nueva York y cruzar sobré él de una a otra. Finalmente lo consiguió y en la película se muestra como fue un proceso no exento de riesgos. Tuvo que reconocer el terreno, calcular trayectorias y fuerzas esenciales, vigilar que el entorno fuera seguro y, una vez se lanzó a ejecutar el ejercicio no pudo dejar de concentrarse en sus propios pasos y los elementos del contexto que le rodeaban para que ni unos ni otros dieran al traste con su hazaña. Algo parecido le sucede, en su día a día, a la persona que realiza el Curso de Técnico Superior en Comercio Internacional en Madrid, por ejemplo.

El símil del párrafo anterior no es para nada casual. El trabajo de los profesionales que hoy nos ocupa se podría considerar que es como vivir en el alambre, es apasionante pero no exento de riesgos. El proceso de internacionalización de una empresa es un proceso lleno de matices, de detalles y cabos sueltos a los que se enfrenta el Técnico Superior en Comercio Internacional equipado con la formación que ha adquirido y sus propias aptitudes. Pero como en toda labor de estas características, el riesgo es una constante con la que hay lidiar.

Como decíamos, el trabajo de estos profesionales no es sencillo. Detrás del concepto de internacionalización se esconde una labor de introducción de un producto en un mercado alejado de su zona de confort y que tiene su propia idiosincrasia. Esto conlleva una atención importante sobre detalles como diferencias de legislación, diferentes maneras de aproximación a la negociación o la diferencia de divisas, siendo estas tan solo algunas de las circunstancias que pueden ser un cable extremadamente sensible como para caminar, haciendo equilibrios sobre él, entre el punto A y el punto B, siendo éste el de la consecución de la implantación del producto en el mercado deseado.

Pero ¿qué riesgos son los principales en este proceso? Veamos alguno de ellos:

– Mercancías: El más obvio de todos es el riesgo a que, un producto negociado a distancia no cumpla con las condiciones pactadas llegado a destino, ya sea por fallos en origen o porque en el transporte haya sufrido desperfectos.
– Cobro y pago: Las dificultades potenciales a la hora de concretar económicamente un acuerdo de esta naturaleza también entraña riesgos que pueden ser controlables pero no evitable al 100%.
– Cuestiones jurídicas: tanto a nivel contractual, por diferencias en las legislaciones de origen y destino es mejor realizar un contrato de compraventa que establezca bases comunes. Por otro lado, las leyes, siempre cambiantes, nos pueden traer algún quebradero de cabeza.

Esta es una pequeña muestra de los desafíos a los que se enfrenta el Técnico Superior en Comercio Internacional. Con ello en mente, desde ITEP nos proponemos instruir a nuestro alumnado de la disciplina de modo que pueda afrontar estas y otras circunstancias relativas a su profesión. Para ello aplicamos un método de enseñanza apoyado en un equipo docente de experiencia y calidad contrastada, y una equiparación entre teoría y práctica en el aprendizaje.