Un eclipse que lo condiciona todo. La COVID-19 se podría definir con esas palabras que lo explican bastante bien. Desde que hace ya dos menos esta pandemia llegó, y traspasó, sin pudor alguno a nuestras fronteras, se ha convertido en el eje central de nuestras vidas (y nuestras muertes) para dejar todo en un segundo plano eclipsado casi en su totalidad por los efectos y las consecuencias de esta infección lírica que lo está poniendo patas arriba todo. El 95% de personas ha sido prudente y ha hecho caso a los instrucciones de confinamiento, y el personal sanitario está dando todo de sí para “aplanar la curva”, sin embargo, aunque la afluencia a Urgencias, las hospitalizaciones en UCI yo los afectados bajan muy poco a poco, la enfermedad del “corona” sigue siendo noticia de portada y a todo lo que da. Aceptando que esto es, y debe ser, así, no debemos olvidar que hay otras realidades médicas que requieren de atención, con las medidas de seguridad que fueran necesarias, y que no pueden ser pospuestas o dilatadas en el tiempo. El mejor ejemplo de ello son los casos de los pacientes que requieren de la intervención de personas que hayan realizado el Curso de Técnico Superior en Radioterapia en Madrid, por ejemplo.

El contexto del trabajo de estos profesionales es muy complejo, los casos oncológicos (el 90% de los pacientes que pasan por sus manos) viven en la encrucijada de ser vulnerables a las infecciones por ser inmunodeprimidos pero, a la vez, no pueden prescindir de sus visitas terapéuticas al hospital por que tendría, esto, consecuencias fatales. Por eso mismo, desde servicios como en el que desempeña su labor el Técnico Superior en Radioterapia, se toman las máximas precauciones pero se busca la manera de no cesar su actividad.

Como es evidente, cada caso es un mundo y cada tipo de cáncer es diferente. Por eso mismo, no en todos los casos se puede hacer una reprogramación o limitación de las sesiones que requieren técnicas como la radioterapia. Lo que sí es una constante son la medidas de protección de los pacientes y de aislamiento de los mismos para tratar de reducir los riesgos de infección por COVID-19 durante la realización de las sesiones. Por otro lado, en los casos que es posible, y siempre que el tumor no suponga un riesgo inminente para la vida del paciente, se están limitando o reasignando las sesiones a irradiar.

Este último es el caso de los tumores rectales que, estando en algún modo controlado, se está tomando en consideración el número y la intensidad de sesiones que es asumible para combinar la seguridad del paciente y el mantenimiento del tratamiento para que este sea útil en la lucha contra la enfermedad. En este sentido, desde la SEOR (Sociedad Española de Oncología Radioterápica) asume que la aplicación de esta terapia en cinco días puede mantener bajo control a la enfermedad y retrasar una intervención quirúrgica de extirpación del tumor a la vez que aligera la presión del sistema sanitario liberando camas y recursos.

El ascenso y mantenimiento del coronavirus está dando un golpe duro a la resistencia del sistema sanitario, como podemos comprobar todos los día. Sin embargo, los profesionales de la sanidad, incluido los trabajadores como el Técnico Superior en Radioterapia están haciendo el mejor de los esfuerzos para ocuparse de los enfermos de toda naturaleza. Para ello, se apoyan en su trabajo y en una formación que les ha dado las herramientas para ello. Desde ITEP estamos muy orgullosos de poner un granito de arena cada año, aportando profesionales de esta y otras ramas sanitarias bajo el amparo de una preparación excepcional como la que impartimos.