A la humanidad se le ha planteado un problema de dimensiones planetarias, la pandemia del virus COVID19. ¿Cómo se ha enfrentado al mismo? Siguiendo dos vías de actuación. Por un lado, gestionando las situaciones que de iban planteando a medida que se iban sucediendo. Esto es, el control y seguimiento de casos que fueron apareciendo según el tiempo avanzaba, diagnosticando y tratando con los medios disponibles la avalancha de casos nuevos, y gestionando de alguna manera la pérdida de vidas. Por otro, de una manera más reactiva, se movilizó a la comunidad científica para conocer lo más posible la composición del virus, su reactivada, su capacidad contagiosa, la manera en que entraba en el cuerpo y los efectos que producía en el organismo. Gracias a ello se han salvado muchas vidas y estamos cada vez más cerca de una vacuna. De igual manera se trabaja, con algo menos de premura por desgracia, en la investigación de enfermedades como es el cáncer. Aún así, se van dando pasos, con profesionales como el Técnico Superior en Radioterapia de Madrid, por ejemplo, como grandes aliados, hacia tratamientos más efectivos incluso en los casos tumorales más agresivos y complicados como es el cáncer de páncreas.

Si sois habituales de las redes sociales de ITEP ya sabréis que hace tan solo unos días pusimos el enlace a una noticia que determinaba que, hasta el 60% de casos de cáncer en España, pasan necesariamente por las manos de profesionales como el Técnico Superior en Radioterapia en el camino a la curación. Esto significa que esta tecnología sanitaria está haciendo un muy buen trabajo en la afectación de tumores y, por ello, en la extensión de la calidad de vida de los pacientes, y en eso los profesionales de la materia tienen mucho que ver en el desarrollo óptimo de la terapia.

Ningún cáncer es igual a otro, pero está claro, y determinado, que, según la literatura científica al respecto, hay tipologías oncológicas más agresivas que otras y que, tradicionalmente, han sido terriblemente resistentes a cualquier terapia que se ha aplicado en su contra. El peor de todos los tipos conocidos, a tenor de su alta mortalidad y rápido desarrollo, es el cáncer de páncreas. Esta clase de tumores ha sido el protagonista de numerosas investigaciones para tratar de frenarlo, y ahora sabemos, como vamos a ver, que la radio puede ser usada de una manera más optimizada para que la afectación sea la mayor posible.

En este sentido, en nuestro país se ha demostrado que hay maneras de aproximación a este subtipo de cáncer que están resultando prometedoras. Desde la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR) se atreven a adelantar que el cambio de paradigma puede establecer un nuevo estándar en el tratamiento del cáncer de páncreas de mano de la radio hipofraccionada. Ello viene a determinar que el uso de una radiación más potente aplicada en menos sesiones tiene efectos mayor efecto en la enfermedad que la terapia en su aplicación tradicional. Además, en tiempos de COVID, cuanto menos tiempo pase el paciente en el entorno hospitalario mejor para no correr riesgos innecesarios.

A lo largo de los párrafos anteriores ha quedado claro el peso específico que tiene la radioterapia en el presente y el futuro de las terapias oncológicas. Esto no hace más que poner el acento en la importancia de la formación de las personas que escogen la profesión de Técnico Superior en Radioterapia como su forma de vida futura. Desde ITEP recogemos ese guante y aplicamos, los más de 40 años de experiencia que nos contemplan, en la preparación, mediante un método educativo contrastado, de las generaciones de presente, y futuro, de esta profesión.