Cambio de la posición de un cuerpo a lo largo del tiempo respecto de un sistema de referencia. Esta es la definición de la física, concretamente de la mecánica, a la hora de definir un concepto tan del día a día como es la capacidad de movilizarse. Esta explicación tan aséptica pierde de vista las especiales características que puede guardar el movimiento. Hay muchas variables que son aplicables al hecho de mover algo, o a uno mismo, de un punto A a un punto B. Hay injerencias de la velocidad que se tome como necesaria, intrusión de la emoción que te conduce a tener que recorrer ese espacio, necesidades del guión que implica movimiento y el gasto de energía que nos implica llevar a cabo ese recorrido. Pero hay otras veces que el hecho del movimiento puede tener que ver, incluso, con el mecanismo, mecánico si se quiere, de trasladar algo que pueda conllevar la responsabilidad de lograr salvar o alargar una vida. Esto, como veremos a lo largo de los siguientes párrafos es algo que por poco usual no deja de pasar y, con las personas que realizan el Curso de Técnico Superior en Radioterapia en Madrid, por ejemplo, en el epicentro puede lograr grandes resultados.

Como ya sabéis los que seguís con asiduidad el blog de ITEP, la del Técnico Superior en Radioterapia es, junto con alguna otra, la especialidad que más tiempo lleva con nosotros. En este tiempo los equipamientos y la forma de aproximación a este servicio sanitario han podido evolucionar. Sin embargo, y desde que nosotros impartimos esta formación, siempre ha habido una constante. La calidad humana, el ansia por aprender y el interés puesto en la asunción de conocimientos aplicados de los alumnos de esta disciplina que, saben, puede marcar la diferencia en la vida de los pacientes.

Como decíamos antes, la técnica ha evolucionado de manera exponencial en los últimos lustros. El uso de la Radioterapia se ha extendido y controlado hasta el punto en que se puede aplicar directamente en el órgano afectado mientras se realiza la operación que debe desembocar en la extirpación de la masa tumoral. Hasta hace poco tiempo, este proceso hacía necesario un movimiento del paciente que, además de resultar complicado por la naturaleza misma de la acción podía exponer al mismo a determinados efectos que nadie deseaba en una persona que estaba siendo intervenida y ese proceso debía tener un receso, por muy terapéutico que este fuera.

A día de hoy, y pese a que su coste es tan elevado que hay pocas unidades en el sistema sanitario español, el hecho de contar con un acelerado lineal portátil hace posible evitar que el paciente, en plena operación deba ser conducido al búnker de radioterapia para, una vez aplicada la dosis, volver a la mesa de operaciones. Contando con este equipamiento, se aplica la radio en el mismo quirófano y se minimizan los riesgos de modo que el tratamiento se realiza con las mismas características pero con menos riesgo. Además, gracias a su autonomía de movimiento, es usarle por diferentes quirófanos simultáneamente.

Gracias al talento, a la inventiva y la capacidad de miniaturización de la tecnología que se ha conseguido en los últimos tiempos, adelantos de este tipo han sido posibles. Sin embargo, sin el otro componente necesario, la mano de la mujer o el hombre todo ello sería inservible. Por ello, asumimos en ITEP la responsabilidad de formar, a los Técnico Superior en Radioterapia del presente y del futuro, de la mejor manera posible. Para ello contamos con un método de enseñanza que equilibra la adquisición de conocimientos teóricos con la aplicación práctica de los mismos.