Si buscáis en el blog, en algunos de los más de 600 textos que hemos escrito en los últimos años, podéis encontrar que hemos explicado, alguna vez, que hay avances tecnológicos que hoy damos por sentados pero que en su invención fueron meros accidentes fortuitos que guiaron a quien saco adelante esos hallazgos. El más célebre de ellos es, quizá, la penicilina, puesto que surgió por el olvido de Alexander Fleming de retirar una placa de petri cuando este salió de viaje y la dejó a temperatura ambiente. La radiación de la mano del matrimonio Curie, y su fatal desenlace, o los rayos X son más casos no iguales pero sí con alguna semejanza. Desde el momento en que se puso coto, y medidas se seguridad en su uso, la radiación ha traído consigo avances médicos incuestionables y altamente efectivos. Nadie pensaba, a principios del siglo XX, que exponer al cuerpo humano a dosis de radiación podía hacer otra cosa que dañar los tejidos. Sin embargo, como bien saben hoy las personas que realizan el Curso de Técnico Superior en Radioterapia en Madrid, por ejemplo, no sólo es uno de los mayores avances de la medicina, si no que también es aplicable fuera de ella.

Como bien rezaba un anuncio publicitario hace unos años, la potencia sin control no sirve de nada. Esto es exactamente lo que sucede con los equipamientos sanitarios. La aplicación de radiación del equipo más desarrollado que existe es una simple máquina si no es utilizada con sabiduría, pericia y prudencia. Estas tres palabras son las que mejor definen trabajo del Técnico Superior en Radioterapia. Son ellos, la parte humana de la ecuación, los que determinan y controlan que el uso del equipamiento de esta técnica médica sea el más eficiente de entre todos los posibles.

Para que esto pase, las herramientas a su disposición deben ser las mejores posibles. Por eso mismo, desde la comunidad científica se somete a revisión continua el germen mismo de la ciencia radioterápica; la física nuclear que la hace funcionar. Recientes estudios están haciendo hincapié en como, las reacciones nucleares que tienen lugar en los aceleradores lineales, son capaces de ayudarnos a entender la materia desde un punto de vista estructural, para poder así entender como interacciones sus elementos, o como poder abordar las diferencias entre una materia y otra para hacer más efectiva esta tecnología y sus aplicaciones en el día a día.

Conociendo esta información, se pueden mejorar tratamientos actuales como la radioterapia, haciéndola, según la teoría, aún más efectiva mediante el uso de determinados imanes (logrando una precisión de menos de un milímetro) o usando algo que aún no se ha conseguido, antiprotones, un elemento que aún siendo introducido en el cuerpo no interactúa con él hasta dar con el tumor. Por otro lado, desarrollar estos estudios podrían lograr, en unos pocos asó reducir la contaminación de los residuos nucleares de miles de años de duración a unas pocas décadas. De igual manera, aplicaciones de los estudios antes citados podrían ayudar a crear haces de iones que ayudaran en la futura misión tripulada a Marte.

Como podemos ver, la aplicación de la Radioterapia y su estudio pormenorizado, no es un capítulo que la ciencia de por agotado. El aprovechamiento de esta tecnología no hace más que multiplicarse y crecer. Por eso mismo, la profesión de Técnico Superior en Radioterapia tiene un presente y un futuro de lo más prometedor. Desde ITEP así lo percibimos y por ello nos esforzamos en brindar las mejores oportunidades de preparación a las personas que confían en nosotros para encaminarse en esta disciplina.