Le Mans ´66 es una película de reciente factura que pone el acento en el sueño de un hombre por fabricar, en rivalidad con otras marcas punteras, el coche más rápido del mundo capaz de soportar la dureza de una prueba de resistencia tan dura como son las 24 horas de Le Mans. En ella, se desarrolla el concepto de conocimiento técnico en combinación con la astucia y la experiencia de expertos en la materia como fuerza de empuje de una creación potencialmente ganadora. Este espíritu es el que se ha aplicado en disciplinas deportivas como la Fórmula Uno y ha hecho que, a día de hoy, sea uno de los espectáculos automovilísticos más atrayentes del planeta. La tecnología ha evolucionado hasta puntos insospechados, la preparación del personal de pista y de los propios pilotos ha mejorado sustancialmente, y los elementos de seguridad han hecho de este deporte algo arriesgado dentro de cierto control. Queremos tomar todo ello como símil de lo que vamos a tratar hoy en el blog. El adelanto de la disciplina de las personas que realizan el Curso de Técnico Superior en Radioterapia en Madrid, por ejemplo, que está ayudando a salvar vidas incluso en estos tumultuosos días.

Cada año, en España, se detectan y tratan al rededor de 200.000 casos de cáncer. Pese a que cada día se avanza más en técnicas nuevas que mejoren la calidad de vida y la supervivencia de los pacientes, dos son los recursos principales que se asumen como el tratamiento estándar. La quimioterapia y la radio. En ITEP estamos experimentados en la formación del Técnico Superior en Radioterapia, personal esencial en el proceso de aplicación de este recurso terapéutico a los pacientes que así lo requieren. Verdaderos especialistas que ven complicada su labor en plena pandemia de la COVID-19.

Tal y como explicábamos en la entradilla de este post, de la unión de una preparación excelente y una aplicación de esos conocimientos a una tecnología con margen de desarrollo puede salir algo potencialmente ganador. En el terreno que hoy nos ocupa, la victoria se cuenta como la curación del paciente que tiene que ponerse en manos de la ciencia sanitaria y de lo que pueda hacer tecnología como unos aceleradores lineales que cada día que pasa son capaces de ofrecer mejores resultados con afectación mínima en los tejidos sanos y que, además, ofrece soluciones adaptables a los tiempos de la seguridad sanitaria frente al coronavirus.

La tecnología ha avanzado a pasos agigantados, también en esta disciplina, y hoy es posible pasar por una radioterapia segura, cómoda y que puede acortar plazos. El coronavirus obliga a pasar cuanto menos tiempo sea mejor en determinados sitios, y el hospital es uno de ellos. Esto hace que los equipamientos de última generación, como los que se están empezando a instalar en centros privados y públicos españoles, son capaces de desarrollar un tipo de radioterapia altamente precisos que pueden reducir a la décima parte las sesiones necesarias. Llegando a requerir entre 2 y 5 cuando habitualmente son necesarias entre 20 y 40. Esta técnica, en la que menos es más, se conoce como radio hipofraccionada.

Es impresionante ser testigos de como la ciencia y tecnología empleada para plantar cara al cáncer evoluciona mejorando las probabilidades de supervivencia de los pacientes. Pero lo es aún más desde la perspectiva de colaboración en el proceso que tenemos en ITEP gracias a las generaciones de profesionales que han salido de nuestras aulas y han acabado trabajando en esta disciplina, ayudando a los pacientes a pasar por un trance incómodo pero necesario para su recuperación. El afán formativo que tenemos, hacia el Técnico Superior en Radioterapia y otras disciplinas sanitaria, nos lleva a preparar a los profesionales del presente y el futuro de la especialidad.