Corren tiempos difíciles para según qué cosas. Los adultos, tan listos, tan prestos y tan racionales, nos hemos ido metiendo en bucles de lo que no aprendemos y que nos llevan, cada vez más, a una tendencia individualista y separadora que amenaza con llevarnos al borde del abismo una y otra vez. Unos por sus capacidades, otros por su origen (geográfico y étnico), otras y otros en función del sexo que tienen, y así un largo etcétera de peros que nos ponemos unos a otros. Sin rubor y nada parecido tendemos a la desunión de la especie que a todos nos es común y parece que a nadie le parece esto un problema. Bueno, no, a casi nadie. Ahí están los valientes que toman decisiones como la de dedicar sus vidas profesionales a lo contrario de todo ello. Ahí están las personas que determinan hacer, y sacar adelante, el Curso de Técnico Superior en Integración Social en Madrid, por ejemplo. Hoy conoceremos una iniciativa que, bajo su amparo, trabaja para que la forma de pensar de sus mayores no enraíce en los más pequeños, y con la excusa del juego, aprendan que no hay diferencia real en el nivel económico, en la raza o el sexo de sus compañeros de juego.

Ya son muchas las ocasiones en las que las palabras de este vuestro blog se ha puesto al servicio de la disciplina que domina el Técnico Superior en Integración Social para arrojar luz ante su labor. Ellos son los responsables de detectar a personas o colectivos que están en situación de exclusión social y ponen los medios a su alcance para revertir ese escenario. Pero también realizan trabajos en los cuales se pueda hablar de una convivencia integradora y normalizadora de diferentes colectivos de manera que se entiendan y se acabe con la potencial exclusión grupal de alguno de sus miembros.

Con el final de las clases, algunos colegios han prestado sus instalaciones para una de estas iniciativas. El hecho de tener demasiado tiempo libre convenció a los propios niños, y a sus padres, de que era necesario encontrar una alternativa que velara por el ocio de los jóvenes, pero también de sus necesidades básicas.
De este modo, se han creado grupos de convivencia en los que las dinámicas de aceptación, normalización y aprendizaje de conceptos como la igualdad y la integración social. A través del juego, se busca plantar la semilla de una mentalidad abierta hacia lo diferente, así como el acercamiento a situaciones excepcionales y culturas que les son ajenas a los participantes. Además, estas iniciativas de colegios de puertas abiertas en el verano para actividades de esta naturaleza, ofrece un pequeño salvavidas a las familias que, estando en situaciones complicadas, por los tiempos que nos ha tocado vivir, tienen verdaderas dificultades para alcanzar la conciliación de horarios entre padres e hijos. El hecho de que estas actividades incluyan el comedor también son un desahogo para las familias más al límite puesto que garantiza, al menos, una comida completa para los niños.

Estas son algunas de las realidades que se encuentra, en el desarrollo de su trabajo, el Técnico Superior en Integración Social. Es por eso que, de su formación, depende que sepa como hacerlas frente de la más profesional, eficiente y mejor manera. Para que estos requisitos se puedan cumplir, desde ITEP brindamos a nuestros alumnos de la disciplina un método de aprendizaje que, sumado al conocimiento teórico, les convierta en los profesionales del presente y del futuro. Un profesorado con contrastada experiencia, unos medios didácticos de lo más completos y un calendario de prácticas, charlas y visitas, tanto dentro como fuera del aula, persiguen ese objetivo.