Es muy notable la capacidad que tienen artes como la narrativa o el cine para formarnos estados de ánimo, reflexiones como las que nunca habíamos hecho o determinar nuestra manera de ver algunos elementos que conforman nuestra vida. Tomemos por ejemplo la tecnología y lo que se puede hacer con ella. La ciencia ficción ha puesto el peso, las más de las veces, en los efectos nocivos, peligroso y hasta alienantes que puede tener el desarrollo tecnológico destinando a la raza humana a ser sometida y/o eliminada de la faz de la Tierra. Evidentemente hablamos de ficción y no es algo que deba ser tomado al pie de la letra. Pero, sin embargo, ya ha quedado en el subconsciente colectivo que la inteligencia artificial puede ser algo potencialmente peligroso. En este mismo blog, hemos tocado muchas veces el tema de la importancia del binomio tecnología-ser humano, hablando precisamente de la disciplina que hoy nos ocupa, la de las personas que han realizado, y superado, el Curso de Técnico Superior en Imagen pata el Diagnóstico en Madrid, por ejemplo. Hemos insistido en la idea de que la tecnología, sin el control y manejo del ser humano son meras herramientas desaprovechadas.

En el desempeño de su labor, el Técnico Superior en Imagen pata el Diagnóstico maneja determinadas máquinas que son de determinada complejidad y que requieren de un dominio que solo adquieren mediante la formación que les contempla. De la suma de las potencialidades tecnológicas y esa preparación es de donde sale el resultante de que se puedan determinar la presencia de dolencias en los pacientes que pasan por sus manos. En definitiva, pueden dar una respuesta a las inquietudes de personas profundamente preocupadas por su estado físico o su calidad de vida. Pero también es cierto que hay ocasiones en las que con eso no es suficiente.

Que la imagen diagnóstica ha avanzado una barbaridad en los últimos lustros es una obviedad. Que este desarrollo ha traído consigo la precocidad en la detección de dolencias y el desarrollo de campos de investigación para conocer mejor enfermedades graves, también lo es. Pero también es verdad que hay enfermedades que aún se escapan al entendimiento científico por la complejidad de la zona afectada o por el mero mecanismo de identificación de enfermedades como el Alzheimer o la epilepsia. En este sentido, se está trabajando desde empresas emergentes tecnológicas, como Qubiotech, para mejorar la detección.

Este es otro gran ejemplo que la ciencia y la sanidad nos brinda para decantarnos a favor de la coalición inteligencia artificial ser humano. El proceso, al que ya están adscritos algunos de los hospitales punteros de nuestro país, es el siguiente: al paciente X, con sospechas de padecer una de estas dolencias de difícil diagnóstico precoz se le realizan las pruebas necesarias, esas imágenes, independientemente del test realizado, se pasan por el filtro de un profesional cualificado que las revisa y emite un dictamen. Pero esto no es siempre posible, así que en caso de duda evidente, se acude a Neurocloud, un portal diferenciado para cada prueba, que somete a las imágenes obtenidas a un algoritmo de inteligencia artificial que emite un juicio que se ha demostrado fiable, rápido y efectivo. De este modo se reducen los fallos diagnósticos y se genera mayor confianza en el seguimiento de dolencias de esta naturaleza.

Pese a todo este proceso, el germen mismo del sistema descansa sobre las imágenes obtenidas en la distintas pruebas. Por eso, la responsabilidad del profesional que las obtiene, en este caso el Técnico Superior en Imagen pata el Diagnóstico, es alta. Desde ITEP sabemos de esa responsabilidad y por ese motivo encaminamos nuestros esfuerzos a formar, de la mejor manera posible, a los profesionales de la disciplina del presente y del futuro.