El cine siempre nos ha regalado momentos memorables. Desde que se instauró y se mejoró técnicamente para dotarlo de estabilidad, consistencia y, en última instancia, de sonido, no ha parado de dotarnos de historias que nos han hecho comprender el mundo en el que vivimos, evadirnos de él y creer en otros totalmente inventados. Cada época de su historia, las corrientes basadas en gustos narrativos han dejado grandes ejemplos de categorías cinéfilas. La tan de moda corriente amante de los superhéroes y las historias de cómics, bebe directamente, en algunos casos y con las transformaciones que exige el guión, de los westerns y las películas de género negro de décadas pasada. El ejemplo más paradigmático quizá sea el Batman de DC (en cualquiera de sus encarnaciones) puesto que es el ejemplo más obvio de un personaje icónico que hace heroicidades, sin poseer habilidades especiales, y que basa éstas en sus capacidades detectivescas, apoyadas mediante artilugios tecnológicos de última generación que le ayudan a comprender lo que investiga en todo su contexto. Hoy queremos averiguar que hay de ese Batman en las personas que realizan el Curso de Técnico Superior Imagen para el Diagnóstico en Madrid, o cualquier otro punto geográfico de España.

Al igual que el personaje creado por Bob Kane y Bill Finger, estos profesionales sanitarios tratan de dar contexto a una situación, oncológica por regla general, y se sirven de equipamientos de última generación para que esa información que deben alcanzar esté basada en la demostración gráfica y evidente de que existe un problema a tratar. Visto de este modo, el Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico necesita de la aportación de la ciencia para que, sumada a las capacitaciones profesionales que adquiere en su formación, como bien sabemos en ITEP, puedan llegar a resoluciones concretas y exactas sobre lesiones, o no, en el cuerpo del paciente que tratan.

En este sentido, desde instituciones científicas como el Instituto de Instrumentación para Imagen Molecular, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la Universidad Politécnica de Valencia y el Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital La Fe están llevando a cabo un proyecto por el cual pretenden mejorar la tecnología de consecución de imágenes por positrones (PET) y hacerlo de tal manera que el equipamiento necesario para conseguir esas imágenes diagnósticas sea portátil y no suponga demasiada molestia para el paciente. De este modo se pretende cambiar el paradigma de detección de algunos tumores como el de próstata.

El artefacto, conocido como ProsPET en el que están trabajando se limita a un gigantesco anillo que se coloca alrededor de la cintura el paciente y que es capaz, gracias a los radiofármacos de nueva generación, lograr imágenes moleculares de la zona en que se sospecha puede haber una lesión tumoral prostática. De este modo, y con la información que aportan esas imágenes, las biopsias necesarias requieren muchas menos muestras, serán más breves en duración y más eficaces. De este modo esa toma de muestras será menos invasoras a la par que más precisas, cambiando la metodología en la recolección de imágenes de diagnóstico.

Sin duda, estas investigaciones suponen un adelanto en el tratamiento de cánceres de esta naturaleza. Pero conviene no olvidar que la tecnología es sólo una parte de la ecuación que hace eficiente esta disciplina sanitaria. El componente humano, manifestado en la figura del Técnico Superior en Imagen para el Diagnostico, es igualmente indispensable. Por ello, desde ITEP nos esforzamos en formar y preparar a las generaciones presentes y futuras de esta profesión. Para ello aplicamos un método de enseñanza basado en la profesionalidad y excepcionalidad de nuestro profesorado, en unos medios didácticos de gran calidad y un calendario de prácticas, cuando es posible hacerla, exigente y continuo.