Interpretar la realidad que le rodea, esta es la tarea más difícil del las que un artista lleva a cabo. Es esa la definición misma del arte, la traducción del mundo interior de quien realiza alguna obra expresada con los materiales que el mismo considera oportuno. Esta interpretación está abierta a diferentes lecturas, niveles de codificación y significados, pero el hecho primordial es que el artista pone su talento a merced de la creatividad que adquiere vida propia gracias a las herramientas de que el ejecutor de la obra decide tomar como el mejor de los soportes para que la expresividad sea máxima. Esto, nos conduce a la pregunta de si el artista lo es por su mero talento, o por el contrario lo es por las bondades del material con el que trabaja. La respuesta es, como ocurre en otros ámbitos, que lo uno sin lo otro no tendría sentido. Esto también ocurre en terrenos sanitarios. Hoy en día, como bien saben las personas que realizan el Curso de Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico en Madrid, por ejemplo, la tecnología está llevando a la disciplina a un nuevo horizonte, pero eso es una quimera si no hay un factor humano que lo controle.

Estos profesionales no son artistas, la realidad que les contempla no puede estar abierta a la interpretación libre que ellos hagan de su trabajo. Su labor pasa por gobernar a las máquinas que deben establecer el grado potencial de riesgo que una persona tiene, de tener determinadas enfermedades, en base a los resultados visuales que las pruebas diagnósticas arrojan. Por tanto, la agudeza y la capacidad de observación, fruto de su formación como Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico, de estos profesionales son clave. Y si cuentan con la ayuda de unos medios tecnológicos a la altura mejor.

Un ejemplo de ello es como ha gestionado una de las clínicas que nos enorgullecemos de llamar institución colaboradora en ITEP, la MD Anderson Cancer Center de Madrid. En un esfuerzo por mejorar su equipamiento en cuando a la imagen diagnóstica, ha instalado una resonancia magnética que duplica su potencia, en términos de teslas, de 1,5 a 3. Esta potencia, se traduce en la posibilidad de realizar un mapeado del cerebro que sea capaz de identificar y marcar las zonas de este que se activan en según qué actividades motoras. Esta cualidad, ayuda a los cirujanos de neurología a la hora de llevar a cabo intervenciones tan sensibles y, así, reducir la morbilidad.

Por otro lado, en su compromiso para con sus pacientes, con la instalación de este nuevo equipamiento se trata de preservar la comodidad de las personas que se someten a la prueba, puesto que la tecnología disponible posibilita la realización de la prueba en menos tiempo y con un nivel de ruido mucho menor de lo que suele ser habitual. Este hecho es importante porque según los datos de determinados estudios científicos, el sonido que emite la máquina afecta de manera negativa a la sensación de angustia de los pacientes sensibles a los espacios reducidos que deben realizarse una resonancia magnética.

El equipamiento, como ha quedado establecido, puede ser un gran avance. Sin embargo, sin la convergencia con los trabajadores que deban tomar sus riendas poco puede hacer. Por eso hacen falta un Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico cualificado y preparado para ello. Desde ITEP reconocemos la responsabilidad que tenemos en la formación de estos profesionales. Por eso, a quien nos elija para prepararse en esta disciplina, les ofrecemos un método de enseñanza basado en un profesorado de excepción, unos medios didácticos al nivel de la exigencia del curso y un completo calendario de prácticas, visitas y charlas, que les prepararán para el presente y el futuro de la profesión que han escogido.