Ser y estar no son lo mismo. El cuerpo humano es una perfecta máquina muy bien calibrada para aguantar más carga de lo que pensamos y permitirnos vivir muchos años en las mejores condiciones.Tradicionalmente se ha dicho, que, para que eso sea así, nos debemos a dos motores principales que nos aportan lo más importante, el poder ser y el poder estar. Como ya todos sabemos, esos motores principales de nuestra biología son el corazón y el cerebro. Perfectamente asistidos por el resto de nuestros órganos vitales, esos dos centros neurálgicos nos permiten mantener el ritmo constante de bombeo de la sangre por nuestro cuerpo manteniéndolo vivo (estar), y, por otro lado, al margen de esa función que comparte con el corazón, el cerebro nos permite conformar nuestra identidad, la capacidad de relacionarnos con el entorno y, de hecho, percibir ese mismo entorno (ser). Todo ello hace que la vigilancia, el cuidado y los medios necesarios para que estos motores estén lo mejor de salud posible sean una prioridad médico sanitaria. Esto, entre otras disciplinas, se aplica a la que nos ocupa hoy, la de las personas que realizan el Curso de Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico en Madrid, por ejemplo.

Ya hemos hablado, como bien sabéis los asiduos al blog de ITEP, muchas veces sobre la importancia de estos profesionales en el itinerario que hay, en la vida de un paciente, entre la detección de un problema de salud y el inicio del proceso que puede llevarle a su curación. La realización de pruebas, como las que domina el Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico, pueden aportar información definitoria para determinar qué está sucediendo en el lugar estudiado. Pero, además, la tecnología actual ha permitido que esa información sea cada vez más exacta y definitiva.

Un ejemplo de todo lo anterior lo encontramos en la aplicación de la Tomografía Axial Computerizada (TAC) en la búsqueda y descarte de enfermedades coronarias que pongan en riesgo la vida de pacientes. Afortunadamente, la capacidad técnica y humana de esta disciplina han logrado que la posibilidad de estudiar el órgano vital sea no sólo más fidedigna (logrando captar hasta el último milímetro de su estructura) si no, además, llevando la detección de enfermedades coronarias a un nuevo nivel, haciendo superar metodologías anteriores como son la ergometría y las pruebas de esfuerzo, que se realizaban para medir la salud del corazón pero tenían una fiabilidad limitada.

La dotación de tecnología puntera al respecto, de los hospitales españoles, ha revertido el caso 50% de fiabilidad de la metodología anterior y poder dejarla en un 1% de margen de error en el diagnóstico de dolencias coronarias. Esto tiene también un efecto dominó en tanto en cuanto las listas de espera de las unidades de cardiología, en cuanto a la realización de TAC diagnóstico, se reducen drásticamente llegando a pasar de seis meses a dos semanas en algunos casos. Todo ello sumado a la garantía de una diagnosis exacta y precisa pone en valor este tipo de tecnología.

Pese a que la tecnología tiene un peso específico grande en la realización de este tipo de pruebas, cabe no olvidar el factor humano como algo que puede marcar la diferencia. Un buen profesional, como es el Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico, es fundamental. Con ello en mente desde ITEP nos esforzamos por preparar, a las personas que nos escogen para iniciar este camino profesional, de la mejor manera posible para que puedan adaptarse al presente y el futuro de la labor que han escogido.Para ello nos apoyamos en un profesorado experimentado y ejemplar, y en unos medios didácticos muy completos.