La voz de Sacramento, el ilustre presentador del acto, resonó poco después de que los focos de la sala se dirigieran a su persona. Eran las siete con algunos minutos sobre y cuarto cuando, con un “Bienvenidos alumnos y familias”, se ponía en marcha el acto de Graduación de la promoción 2014-2016 de ITEP. La realidad apunta en otra dirección, y es que el acto había empezado bastante antes. Todo tenía que estar perfecto para el gran día de los alumnos que nos eligen para desempeñar sus años de Formacion Profesional en Madrid, sea cual sea la modalidad que tomaran como alternativa. Además, este año se requería un espacio mayor para dar cabida a las casi 500 personas que se reunieron ayer para celebrar la transición entre la formación y el mundo laboral de nuestros chicos y chicas. Por todo ello, la Sala 1 del Palacio de la Prensa, en plena Gran Vía, lucía sus mejores galas con el color corporativo de ITEP. Atrás quedaban los nervios de los organizadores por buscar un sitio adecuado, por organizar la sala, por tener listos los audiovisuales y así un largo etcétera de detalles que había que tener en cuenta para el acto en sí y el cocktail posterior.

La estructura de la Graduación seguía el guion establecido en ediciones anteriores, los alumnos de los distintos Ciclos de Grado Superior y Grado Medio, asistieron en estricto orden a las palabras de aliento de sus profesores y a los ánimos de quien ellos mismos habían elegido como sus representantes. Fueron estos, durante los distintos discursos de los homenajeados y sus compañeros de viaje -sus profesores- durante su tiempo en la Formacion Profesional, los momentos que más emotividad dejaron entre ver, pero también, y según el caso, los más distendidos. Las anécdotas vividas durante esos dos años, los códigos internos de cada grupo, un largo y extensivo agradecimiento al personal de ITEP (cada uno de ellos y ellas pieza clave en el devenir formativo de los alumnos como quedó demostrado ayer por las cariñosas palabras que recibieron desde el escenario), el aliento y los ánimos por lo que está por venir, y, como no podía ser de otra manera, las felicitaciones al trabajo bien hecho, tuvieron cabida sobre las tablas del Palacio de la Prensa. Posteriormente, llegó la parte más protocolaria del acto, en el que no a uno, los alumnos fueron llamado por su nombre y apellidos, y pasando por las afectuosas manos del claustro de profesores recogieron la beca y el diploma acreditativo de su formación.

Del otro lado del escenario también se daban cita una gran cantidad de emociones. Quien estaba sobre el escenario era el hijo, el sobrino, el nieto, el esposo o mujer de alguien que estaba sentado en el patio de butacas y eso se notaba. La mezcla de emoción, de satisfacción y de orgullo por el deber cumplido se dejaba notar en cada aplauso que, bien merecido, recibían los recién graduados. En la mente de los asistentes seguro estaban los días de estudio, de esfuerzo y de prácticas de sus familiares, recompensados todos con la meta alcanzada.

Con la intervención de Isabel Sánchez Guerrero y Alfonso Martínez Balboa, directores de los centros de ITEP en Embajadores y Vallecas respectivamente, se dio por concluido el acto que despedía a una promoción más de estudiantes que nos han ayudado a afianzar nuestro compromiso con la Formacion Profesional. Nos queda, en todas las personas que conformamos ITEP, convencimiento pleno de que todos y cada uno de ellos logrará brillar en la profesión que han elegido.

De este modo, nos despedimos de nuestros chicos del Curso de Tecnico en Emergencias Sanitarias, del Curso de Tecnico Superior en Imagen para el Diagnostico (tanto de Vallecas como de Embajadores, del Curso de Tecnico Superior en Radioterapia, del Curso de Tecnico Superior en Educación Infantil y del Curso de Tecnico Superior en Comercio Internacional, y les damos la bienvenida al mundo laboral, donde seguro pronto encontraran su sitio.

¡Enhorabuena por el trabajo bien hecho chicos y chicas!