Hay cosas que son difíciles, otras muy difíciles y otras más que rozan lo imposible. En el grupo de estas últimas se encaja el atrevimiento de reducir a 700 palabras el compendio de momentos, sentimientos, sensaciones, complicidades y alegrías que, en suma, construyeron la Graduación de ITEP en esta promoción 2016-2018 que ha abandonado nuestras aulas. Con la pompa y el boato que desprende la Facultad de Medicina pero con la espontaneidad y cercanía que brota de la Formación Profesional en Madrid que promovemos desde el Instituto Técnico de Estudios Profesionales se desarrollaron 3 horas para recordar, y a eso vamos.

Más de una hora antes de la cita, ya había por las inmediaciones del Paraninfo Ramón y Cajal familias impacientes por que el acto diera comienzo. A las 18.30, con la poderosa voz de Sacramento, nuestro ya habitual y cercano presentador, se inició la celebración del éxito, un curso más de la Formación Profesionales en la que creemos. Con unas bonitas palabras dedicadas a los alumnos (“Os hemos visto trabajar, crecer como profesionales y aprender día a día, y no podemos menos que desearos el mejor de los futuros.”), a los profesores (“Reconozcamos la labor que sé que han realizado vuestros compañeros de viaje, los profesores, cuya labor, implicación, profesionalidad y vocación, colaboran en vuestro éxito, presente y futuro”) y a los fundadores de ITEP (“El camino que encauzaron las personas que, con dedicación e ilusión, abrieron las puertas del centro por primera vez, sus fundadores: Ismael Sánchez González y Concepción Guerrero Vera”) se inició el acto, dando paso a una de las notas diferenciadoras con respecto a otros años.

Sara Pajares, alumna del Centro Formativo de Vallecas, y Guillermo Galguera, profesor de ITEP, realzaron, a voz y guitarra respectivamente, una actuación en la que versionaron de manera íntima y personal el Hello de Adele.

Fue entonces cuando se cruzó la línea de no retorno. Los profesores Noelia Canalejas y Sergio Martínez abrieron el turno de discursos, provenientes del Centro Formativo de Móstoles. Con la ilusión de quienes son los primerizos en estas lides, a sabiendas que son el hermano pequeño, en edad pero no en tamaño, no se olvidaron de reconocer la labor de todas las personas que habían ayudado a que Móstoles esté en el mapa de ITEP. Las palabras más sentidas fueron para la primera promoción de alumnos que salen de sus aulas, la más especial por serlo. En cuanto a los discursos se refiere, le llegó el turno a Jesús Bernabé, cuando llegó el momento del centro de Puente de Vallecas, quien, con el desparpajo de quien se sabe seguro de lo que va a decir y a quien se lo dirá, dejó unas palabras que recogían el sentir de profesores de disciplinas tan dispares como Educación Infantil o Comercio Internacional. La complicidad del profesor con “su” alumnado se vio en la respuesta de este ante la petición de “ruido” del docente. Más tarde llegaría el turno de la voz de la experiencia en la persona de Daniel Sánchez, que bajo su tono suave y pausado abrazó las disciplinas que se dan en el Centro ITEP de Embajadores, y reconociendo la trayectoria de quienes habían sido sus pupilos, les dio el último consejo que le quedaba por dar, que mantuvieran la ambición del aprendizaje. El turno de palabra lo cerraron los profesores del Centro ITEP de San Sebastián de los Reyes, que hicieron un somero repaso a los diferentes cauces que habían llevado a sus alumnos a elegir la profesión, repasaron los dos años que les habían unido y, a modo de bienvenida al gremio, simularon un protocolo de comunicación y estado de los recursos disponibles, un momento inolvidable, simbólico y simpático de la velada.

Cuando, en los distintos turnos acorde a los distintos centros, las palabras cesaron, fueron los gestos los que cogieron las riendas del acto. Uno por uno, diferenciados por los centros en los que se habían formado y tras el discurso, a modo de abanderados, de sus profesores, cada alumno, en grupos de diez, subieron al magnífico escenario del Paraninfo para encontrarse por última vez como alumnos con sus profesores y recoger el fruto de sus esfuerzos, la beca y el diploma que les acreditaba como Técnicos de Grado Superior o Medio, según el caso, y les declaraba aptos para abrazar el futuro profesional que habían elegido. Estos momentos estuvieron llenos de abrazos y saludos que remarcan el respeto y cariño mutuos entre alumnos y profesorado. Durante el proceso de recogida del diploma las muestras de respecto, cariño y los esfuerzos por inmortalizar el momento se repetía en cada familia presente en la sala. El orgullo de ver a su familiar allí arriba inundaba la estancia. En una interacción continua, desde el patio de butacas se jaleaba, se gritaba o se tiraba de “código interno” para agasajar al compañero que estaba en lo alto del escenario.

Sólo con la vuelta al escenario de Sara y Guillermo, para dejar fluir la letra y los acordes de “Lady Madrid” de Pereza volvió, por un momento la calma. Fue entonces el turno del Director General de ITEP, Antonio Sánchez, que puso el acento en la importancia de la Formación Profesional, las posibilidades que brinda, la importancia que tiene el estar atentos a las oportunidades que nos brinda la vida y de lo importante que es la actitud con que nos enfrentamos a esta. Todo ello antes de que los protagonistas tomaran de nuevo el escenario para sacarse una multitudinaria fotografía en la que se entremezclaban profesores y alumnos, compañeros sin frontera de por medio ya.

950 palabras, ya dijimos que era un imposible.

¡ENHORABUENA A TODOS Y A POR EL FUTURO QUE OS ESPERA!