La literatura y el cine más o menos clásico nos ha brindado todo un catálogo de icónicas imágenes, ya sean plasmadas en la retina o fabricadas por nuestra propia imaginación, En el caso de la literatura, y barriendo un poco para casa, siempre nos han brindado la imagen del caballero andante que a lomos de su fiel caballo se enfrentaba a los avatares de la vida que le acontecieran. Ahí están los sempiternos ejemplos de El Cid o el ilustro hidalgo Dion Quijote de La Mancha, que, a través de las páginas de los libros que nos relatan su historia nos crean imágenes épicas en ambos casos. En el caso del cine, en la década de los sesenta, setenta y ochenta, las historias clásicas mostraban, con en el caso de los western, a personajes de unas características concretas siempre a lomos del mismo animal. Hoy queremos hacer un símil entre estas imágenes que son ampliamente reconocibles por todos y una profesión que también va asociada, casi inseparablemente, a un vehículo, en este caso motorizado. La profesión de las personas que realizan del Curso de Técnico en Emergencias Sanitarias en Madrid, o cualquier punto de la geografía española así lo requiere.

En el blog de ITEP hemos hablado mucho de esta profesión y de la capacidad de trabajo que conlleva el ejercerla. El Técnico en Emergencias Sanitarias es aquel que corre hacia los problemas cuando el resto de personas huyen en dirección contraria. Pero para que esa carrera sea efectiva, en tiempo y en calidad de ese tiempo, debe contar con una “montura” que sea acorde a las necesidades que el servicio tiene y ser capaz, además, de contar con los recursos de espacio y habitabilidad para que los profesionales puedan desarrollar con mínimas garantías su trabajo a la hora, incluso, de salvar vidas.

Las ambulancias son esas compañeras infatigables, esas muletas indispensables del personal de emergencias que hacen posible que puedan llegar, en cuestión de minutos, donde algo pasa para ponerse manos a la obra y reducir los daños que hayan podido sufrir las personas involucradas. En estos días en los que la COVID-19 campa por el mundo a sus anchas y que el trabajo de estos sanitarios se antoja indispensable, el proceso de hacer de esta labor un entorno lo más seguro posible, para todo aquel que tenga que ser atendido o trasladado en ambulancia, cobra un especial interés.

Esa es la batalla en la que están inmersos los sanitarios. O, mejor dicho, otra que se suma a la lista. El hecho de no contar, en muchos sitios, con un protocolo estandarizado y universal de desinfección de las ambulancias está llevando al propio personal a acometer esta tarea poniéndose en potencial riesgo directo y, por ende, pudiendo ser un foco de transmisión sin quererlo. Por regla general están usando el que se dice es el mejor elemento para llevar a cabo la desinfección de espacios como las ambulancias, la aplicación sobre las distintas superficies, de ozono mediante la fumigación controlada.

Como bien sabéis los que soléis ser asiduos a nuestras redes sociales y a este vuestro blog, en el cargo de Técnico en Emergencias Sanitarias va implícito el hecho de tener que encargarse del mantenimiento de los vehículos. No obstante, en una situación como en la que estamos, sería preferible que un servicio ex profeso se encargara de ello para minimizar riesgos. Aún así, desde ITEP nos encargamos, por si fuera necesario, de formar a nuestro alumnado en estas tareas, y lo hacemos bajo los mismos criterios que el resto de contenidos, bajo un régimen de alta exigencia y con la seguridad de fijar conceptos.