Tenemos miedo. Es una reacción humana completamente lógica, que muestra la inseguridad que tenemos al enfrentarnos a algo que amenaza nuestro estado de salud y que es invisible a los ojos. Esta es la base conceptual sobre el que se apoyan los primeros documentales que se han realizado a raíz de los últimos meses y la vivencia de convivir con una pandemia. El más importante de ellos quizá sea “Miedo” del reputado periodista de investigación Jon Sistiaga. En él se da voz a trabajadores y ciudadanos que han visto cómo sus vidas se han visto trastornadas por la COVID-19 desde muchos puntos de vista. También se atreve a poner nombre a las sensaciones por las que hemos pasado todos en este tiempo. Miedo, tristeza, confusión, desesperación, incertidumbre… Pero es ya momento de demostrar que somos más fuertes que todas esas sensaciones y que podemos combatirlas desde la prudencia pero con la certeza de que de la suma de esfuerzos individuales conseguiremos el objetivo común de minimizar al virus y que, en alguna medida, nos devuelva la vida anterior a su existencia. Uno de esos pasos de confianza y valentía tiene al Técnico Superior en Educación Infantil en Madrid en su epicentro.

El papel de este tramo educativos es puesto en una especie de minimización de importancia usualmente. Desde ITEP siempre tratamos de defender que tras el cuidado de los más pequeños y el proceso de juego que realiza, hay una extensa labor de pedagogía y enseñanza que pone en el rail de la formación a los niños. El Técnico Superior en Educación Infantil es el testigo y responsable de que los más peques se inicien en la socialización, aprendan los conceptos básicos que les permitirá seguir avanzando en su futuro, y adquieran valores esenciales que les conformarán como ciudadanos.

Esta capital importancia que tiene este tramo educativo, en el desarrollo posterior de los más jóvenes, le hace incompatible con los miedos y recelos de los padres a que sus hijos acudan a la escuela estos días. Debemos recordar que la educación es obligatoria desde los seis años a los dieciséis, pero eso no resta un ápice de importancia al tramo formativo inmediatamente anterior, como hemos explicado en el párrafo superior. Este paso intermedio entre el entorno meramente familiar y el colegio es una gran perdida para los jóvenes alumnos si se toma la alarmada decisión de no dejarles acudir en estos días tan inciertos.

Frente al miedo debemos ampararnos, como decíamos antes, en la valentía y en la seguridad de que todo irá por el cauce esperado. Pese a que, como es normal, hay casos de brotes en escuelas (como en cualquier otro ámbito), debemos tener la constancia de que, desde meses atrás se lleva preparando la vuelta a la escuela de este septiembre y se han tomado las medidas oportunas, obligatorias y complementarias para que en el aula y los espacios de la propia escuela se respete la higiene, la distancia social fuera de los grupos burbuja y el cuidado y limpieza de instalaciones bajo la supervisión de profesionales de la disciplina.

Desde el otro punto de vista, el de los profesionales docentes, es importante recalcar el esfuerzo que realizan para adaptarse a las condiciones tan cambiantes de la situación sanitaria en España y, a día de hoy, siguen aprendiendo la manera de preservar las aulas con el menor número de potenciales contagios tomando las medidas pertinentes. Todo ello se suma a la cantidad de conocimientos que adquiere el Técnico Superior en Educación Infantil, como bien sabemos, y tratamos de esforzarnos para que así sea, en ITEP. Al fin y al cabo, esta, como es sabido, es una profesión en la que nunca se deja de aprender.