Como si fuera la página del descomunal libro de nuestra existencia, el pasado año ha quedado en el pasado por fin y empezamos el relato de un nuevo capítulo que, aún estando por escribirse, promete ser mejor que el anterior. Aún seguimos inmersos en el embrujo que las navidades traen consigo a la parte del mundo que esperamos que sus majestades los Reyes Magos de Oriente nos obsequien con su visita, y con sus regalos también por qué no decirlo. Aún en estos días funestos, que han alcanzado a la navidad de pleno y que tornan la realidad en una idea que no reconocemos, la ilusión por los tres magos sigue intacta. Tenemos la certeza de que llegarán, no seguramente en las habituales carrozas, pero lo harán, tenemos la certeza de que desplegarán la ilusión que les precede y escolta después. Y tenemos la certeza de que la mañana del día será igualmente mágica para todos. Las dudas llegarán a lo largo del año, cuando las certezas dejen paso a las dicotomías y decisiones por tomar. En esta primera entrada del año del blog de iTEP, dedicado al Técnico Superior en Educación Infantil, vamos a tratar de resolver alguna de ellas.

La disciplina que hoy nos ocupa es ya una de las fórmulas formativas más veteranas en nuestro centro. Hemos visto como de nuestras aulas salían grandes profesionales, con motivación y preparación a partes iguales, listos para ser la figura de referencia de sus jóvenes pupilos y sus progenitores. En el desarrollo de los más pequeños de la casa, profesionales como el Técnico Superior en Educación Infantil son fundamentales, pero lo son también en la gestión de las dudas que les surge a los padres en torno a los primeros pasos de sus hijos en el itinerario educativo. Y así debe ser.

Un de las principales dudas que los padres tienen suele estar relacionada con el momento idóneo de matricular a su hijo o hija en una escuela infantil. Cabe recordar que la educación infantil consta de dos ciclos, uno entre los 0 y los 3 años, y el segundo entre los 3 y los 6. Después de los primeros meses de apego entre los progenitores y el bebé, es difícil encontrar argumentos para separarse y dejar la responsabilidad del cuidado del mismo en otras personas. Desde el punto de vista de profesionales de la especialidad, vamos a repasar algunos argumentos que apoyan el acceso en la escuela infantil entre los 0 y los 3 años, lo antes posible de hecho:

La estancia en la escuela infantil se convertirá en una experiencia en un entorno seguro en el que el niño o niña tendrá una cierta rutina, unos horarios concretos y una estabilidad que le afecta directamente en su felicidad.
En este proceso educativo, lejos del núcleo familiar le ayudará a explorar y desarrollar su capacidad de curiosidad repercutiendo en su autonomía.
Asimismo, le procurará al pequeño o pequeña una educación en valores que estará tutélala por un profesional que les guiará de la mejor manera posible.

Estos son algunos de los argumentos, poderosos algunos de ellos, que sugieren que es una buena idea la matriculación de los más pequeños en el primer año de existencia. Pero para que este proceso sea o más efectivo posible, los profesionales en cuyas manos se deja a los peques deben contar con una preparación sólida, completa y actualizada. Así lo pensamos y lo traducimos en una formación que prepara, de la mejor manera posible al Técnico Superior en Educación Infantil del presente y del futuro. De las aulas de ITEP salen profesionales con ese perfil y pronto podréis verlo con vuestros propios ojos.