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Técnico Superior en Educación Infantil, refuerzo positivo

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Técnico Superior en Educación Infantil, refuerzo positivo

“Capacidad o propensión natural de las personas a emocionarse ante la belleza y los valores estéticos o ante sentimientos como el amor, la ternura o la compasión”, esta es una de las definiciones que se puede encontrar del vocablo sensibilidad. Todos, en mayor o menor medida contamos con ella, pero hay personas que tienen este concepto muy desarrollado. Aquellos que cuentan con habilidades artísticas son el mejor ejemplo. Tomemos como modelo el comportamiento de un escultor, su sensibilidad le lleva a expresar lo que esta le hace sentir, pero no lo hará d cualquier manera. Escogerá meticulosamente aquella perspectiva de la vida que quiere expresar y entonces seleccionará el material que mejor se adapta a sus necesidades. En ese momento se inicia el más delicado de los procesos, el de moldeado. Ese momento en que, con la sutileza del cirujano, pero con la contundencia de quien sabe lo que quiere, dota de forma la materia prima de su trabajo para que se adecue a lo que necesita para alcanzar el objetivo que se ha marcado. Igual que el artista escultor, las personas que han realizado el Curso de Técnico Superior en Educación Infantil en Madrid, por ejemplo, tienen la capacidad de dar forma a los adultos del futuro.

Es evidente que el moldeado al que nos referimos no responde a los deseos individuales de estos profesionales. Estamos hablando de la dotación, a personas de corta edad, de aquellas habilidades, valore y comportamientos que les sumerjan, gradualmente, en la vida en sociedad de una manera aceptable, y que le permitirá desenvolverse en la vida de la mejor manera. La materia prima del Técnico Superior en Educación Infantil son sus alumnos, y se hará bien en recalcar la cuestión de que cada uno es diferente e individual al resto. Por ello, en el aula, en ocasiones, se hace necesaria una intervención para corregir según qué comportamientos puntuales.

Quizá la metodología más usada en un aula de este tramo educativo sea la que se conoce como el “refuerzo positivo”. Entendiendo este como el sutil control sobre el comportamiento grupal, pero con el espacio suficiente como para la individualización del control de conducta. Hay muchas formas de llevarlo a cabo, pero la más usual es el método de puntos en función del cual se reconocen los comportamientos correctos mediante una prebenda en un marcador físico, como el de la imagen que acompaña a esta entrada, y las maneras incorrectas con una amonestación. En algunas escuelas, esta metodología se combina con la asunción de roles, por parte de los alumnos que trabajan en grupos más pequeños. De esto modo, sin interrumpir el curso habitual de los acontecimientos en el aula, se puede explorar las actitudes y aptitudes de los diferentes miembros del alumnado. Esos roles, como no podía ser de otra manera, son rotatorios y los grupos nunca son del todo estables, ayudando a poner en diferentes situaciones a la mayoría de alumnos y empujándoles a desarrollar elementos de su personalidad y controlando otros.

Para aplicar una metodología así, el Técnico Superior en Educación Infantil debe apoyarse en una formación sólida y confiable. En ITEP, con los 40 años de experiencia que nos contempla, apostamos por un método que aporta una cosmovisión completa, a la persona que nos elige para su conversión en el profesional del futuro en esta disciplina, de la mano de los profesionales formativos mejor preparados y más experimentados posible, unos medios didácticos a la altura de las exigencias educativas actuales y un programa de prácticas, tanto en el aula como fuera de ella, de lo más completo y auspiciado por instituciones de primer orden en la Comunidad de Madrid.

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