La naturaleza es sabia y un ejemplo de adaptación, al tiempo que también de generación de aplicaciones funcionales inigualables. Un ejemplo de ello es la capacidad con la que cuentan los arácnidos para cazar y alimentarse. Con la posibilidad de crear un fino hilo de material viscoso, la estructura de la telaraña podía haber sido cualquiera. Sin embargo, la división espacial del “campo de caza” está estructurada de tal manera que, la interconexión de sus partes, hacen de esa superficie una ídem no sólo útil a su causa, sino también espectacularmente resistente a la escala para la que fue diseñada. Esta estructura la hemos adaptado los humanos en diversos usos. Hay redes de metro que sostienen una forma parecida, incluso determinadas ciudades siguen patrones de interconexión similares a la de una tela arácnida. El mismo internet tiene en su interconexión múltiple uno de sus grandes fuertes. El problema llega cuando uno de los nodos importantes de esa estructura falla. Por el principio de interconexión, esa falla puede afectar a toda la red. Pues algo parecido a esto están viviendo en el ámbito de trabajo de las personas que realizan el Curso de Técnico Superior en Comercio Internacional en Madrid, por ejemplo.

La labor que realizan estos profesionales es de esas que tienen un componente de vértigo implícito. Cuando adquieren su formación, y en ITEP sabemos de lo que hablamos a este respecto, se esfuerzan por asumir e interiorizar los conceptos que los prepare para asumir el proyecto de internacionalización de la empresa para la que trabajen. Es decir, conocer el producto, buscar un mercado, más allá de las propias fronteras, asumible y facilitar el desembarco de la marca en el mismo. Sin embargo, hay un componente que es ajeno al Técnico Superior en Comercio Internacional, y esta es la interconexión económica y política.

Como si de una telaraña invisible se tratara, los distintos países y regiones del planeta están interconectados por elementos como la economía o la política. Cuando estos elementos entran en fricción y uno de los “nodos” falla, como está pasando ahora mismo entre USA y China, el resto de interconexiones se ven afectadas.

En el caso de España es obvio que no pasamos por el mejor momento en cuanto a las exportaciones se refiere. Según las últimas estimaciones el crecimiento que se espera en esta disciplina, para nuestro país, es tan solo del 0,7% a diferencia del 4,6 con que cerramos el pasado año. Sin embargo, en nuestra situación global se están dejando sentir los efectos del conflicto entre USA y China, traducido en alza de precios e implementación de aranceles, que está trayendo consigo un frenazo económico a nuestro entorno cercano, la Unión Europea.

Sin embargo, no todas son malas noticias para el ámbito de los profesionales del comercio internacional. En poco tiempo se pondrá en marcha el acuerdo Unión Europea-Mercosur lo cual supondrá muy buenas oportunidades para el sector. Además, cabe destacar que hay sectores de nuestra economía que se salvan de este pesimismo, como es el del jamón o el vino.

Pese a que pudiera reinar el pesimismo en la disciplina, hemos visto que se atisban mejoras a un corto plazo. Ahora es el momento de los profesionales, de saber ver las oportunidades que vendrán y saber gestionarlas. Para que esto pueda ser así, la formación del Técnico Superior en Comercio Internacional debe ser lo más completa posible. Con ello en mente, desde ITEP nos esforzamos por poner, al alcance de nuestro alumnado, los mejores mimbres posibles. Un profesorado ejemplar, unos medios didácticos inmersivos y de calidad, y un exhaustivo calendario de prácticas, charlas y visitas, tanto dentro como fuera del aula. Un método de enseñanza que está comprobado que funciona.