Certificado de profesionalidadMejorar las capacidades del cuerpo siempre ha sido unos de los sueños del ser humano. Desde la antigüedad se han estado ideando instrumentos que mejoraran la velocidad, la resistencia o la capacidad de desplazamiento del hombre. En pleno siglo veintiuno estamos yendo más allá y hay intentos de sustituir la presencia física de una persona por las habilidades ortopédicas de robots que emulan nuestra estatura, nuestra complexión y nuestra capacidad de locomoción en territorios áridos o escarpados. La motivación de este intento de sustitución del ser humano por la máquina es clara, llegar más allá de donde puede llegar el primero sin poner vidas en juego. En definitiva, ayudar a las personas a llegar donde no puede por sí mismos. Marcando y subrayando las diferencias evidentes en cada caso, el ejemplo del robot nos sirve para ilustrar, de alguna manera, la filosofía del trabajo de las personas que llevan a buen puerto el Certificado de Profesionalidad de Atencion Sociosanitaria a Personas en el Domicilio en Madrid o cualquier otro punto de España.

Estas personas que destinan su tiempo a una formación, el Certificado de Profesionalidad de Atencion Sociosanitaria a Personas en el Domicilio, que les encamina en la tarea de suponer una verdadera diferencia en la calidad de vida de las personas con las que van a colaborar, van a lograr aumentar las capacidades de esas mismas personas. Al mismo tiempo que logran una salida laboral con la que algunas de ellas ya no contaban, serán la oportunidad para otras muchas de lograr una vida lo más próxima a la normalidad. Como veremos a continuación, no son pocos los casos en los que los servicios de estos profesionales ayudan a aliviar determinadas situaciones que complican la existencia, tanto de los propios afectados como de las personas que conforman su entorno más cercano.

Como ya hemos dejado claro, estas personas colaboran en que una vida relativamente normalizada sea la meta de personas que, por una u otra razón, la tienen fuera de su alcance. Son varios los supuestos en los cuales, por desgracia, esta normalidad no es una posibilidad real.

Los grandes discapacitados, cuya habilidad motora está comprometida, pueden albergar, en personas que se hayan formado en la disciplina que estamos tratando, la esperanza de tener una posibilidad de emanciparse y tener una vida independiente. La asistencia en estos casos, por parte de profesionales certificados, puede posibilitar que este hecho sea posible, logrando así una estabilidad tanto física como emocional, no sólo en la persona que recibe la ayuda directamente, sino también en personas muy cercanas a ella.

Por otro lado, son también objeto de esta clase de asistencia las personas de avanzada edad cuyas facultades son un impedimento para el día a día. De este modo, con la ayuda añadida de quienes están preparados para ello, pueden, en la medida de lo posible mantener la rutina de sus vidas el mayor tiempo posible. Además, con un elemento añadido, lo pueden hacer en un entorno que les es familiar, su propio domicilio. Este argumento suele ser de importancia en personas ya ancianas, que reciben de mala gana el hecho de abandonar su casa, debido a que no perciben que ello pueda suponer una mejora de su situación. Estar en un entorno para ellos conocidos ayuda a su tranquilidad y bienestar.

Los casos enumerados más arriba, son los que están en la mente de todos los que conformamos ITEP a la hora de valorar el Certificado de Profesionalidad de Atencion Sociosanitaria a Personas en el Domicilio. Es pensando en esas personas y sus circunstancias que nos ocupamos y preocupamos de ofrecer una formación de calidad, amparada en una sólida base teórica y en la dotación de los medios didácticos, así como materiales, para que la parte práctica del curso se pueda desarrollar de la mejor manera.