Frío en las calles, sí. Decoración luminosa, sí. Espíritu mas o menos festivo, sí. Comidas de empresa y/o familiares, en proceso. Bueno, se puede decir, sin temor a equivocarnos, que la navidad, a escasos días del sorteo de las ilusiones en forma de voz de las niñas y niños de San Ildefonso, se está instalando entre nosotros. Alegría, convivencia, regalos, comilonas y confeti se juntan en un maremagnos que durará, como poco, dos semanas. Sin embargo, conviene no olvidar la otra cara de estas fiestas, la de los nervios, el estrés y las carreras para llegar a donde se debe estar con el tiempo justo para estarlo. Esas situaciones son difíciles de sobrellevar, la ansiedad que suponen estos episodios suele generar un estrés que luego, a corto o largo plazo termina por repercutir en nuestra salud. Por eso es importante tomarse un respiro, un tiempo destinado a dedicárnoslo a nosotros mismos para la relajación de nuestros propios nervios. Si esto es así en una situación normalizada, imaginad lo importante que es el control temperamental y de ánimo de las personas que, por una razón u otra, están hospitalizadas. Hoy veremos lo importante que es la relajación y como ayuda en ello las personas que realizan el Curso de Auxiliar de Enfermería en Madrid, por ejemplo.

El cuidado y atención de personas hospitalizadas comprende un universo de variables que deben ser atendidas de la mejor manera posible. Para ello, un equipo multidisciplinar se pone a su disposición para vigilarlas y controlarlas dentro de lo que esta a su alcance. En el caso del Auxiliar de Enfermería, se trata de menesteres que le conceden una cercanía con el paciente que hacen posible que pueda estar alerta ante casos de ansiedad por encima de lo recomendable o de estrés que puedan suponer un retraso en su proceso de recuperación.

Por esa razón, estos profesionales le conceden mucha importancia a las técnicas que puedan promover la relajación en el paciente al que tratan, de esta manera logra reducir o desconectar los procesos mentales, mayoritariamente negativos en las personas postradas, durante cortos períodos de tiempo. En este estado las frecuencias cardíaca y respiratoria disminuyen y se deja que el organismo funcione con el mínimo esfuerzo, dejando que se centre en lo realmente importante, ejerciendo un control emocional sobre determinadas situaciones consideradas estresantes de antemano como pueden resultar ser determinados protocolos de actuación medico sanitaria.

A continuación os dejamos con un pequeño extracto de los apuntes de este ciclo que explica los beneficios que la relajación tiene sobre el ánimo y la predisposición a colaborar del paciente:

“• Obtener un restablecimiento físico y mental en ocasiones comparable al sueño.
Ejercer un control emocional sobre determinadas situaciones consideradas estresantes de antemano y, por tanto, aumentar nuestra capacidad de reacción.
Regular determinadas funciones corporales como pueden ser la frecuencia cardíaca y respiratoria, la presión arterial, etc.
Permitir dirigir la atención a lo verdaderamente importante, aumentar el autodominio y el autoconocimiento.
Se puede conseguir mediante ejercicios de tensión y distensión muscular, mediante control de la respiración y mediante evocación o actividades que nos permitan romper o cortar con la situación estresante.”

La puesta en práctica de aquellos procesos que puedan ayudar a la relajación del paciente es un nuevo recurso del Auxiliar de Enfermería que hemos conocido hoy a través de estas líneas. Desde ITEP, tratamos de reivindicar esta disciplina profesional porque, nuestra dilatada experiencia en la formación de este tipo de personal, de más de 40 años, nos ha mostrado, diáfanamente lo vital que es este perfil sanitario en el trato con los pacientes. Por eso desarrollamos un método de enseñanza, basado en la profesionalidad del profesorado, los medios didácticos actualizados y prácticas continuas y exigentes, que prepara a los profesionales del presente y del futuro de la especialidad.