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Auxiliar de Enfermería, el persistente problema de las agresiones

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Auxiliar de Enfermería, el persistente problema de las agresiones

Este blog tiene una función principal. Su principal objetivo es que sirva de ventana para que se conozcan las vertientes profesionales que tienen las distintas disciplinas que abarcamos en ITEP, así como dar a conocer los avances, los estudios y los detalles que acontecen en la más rabiosa actualidad. De hecho, pocos son los posts que son escritos un día distinto de su publicación, se pueden contar con los dedos de una mano. Se trata pues de buscar los ángulos más variados para conocer la realidad laboral de estas profesiones, pero hoy queremos renovar el compromiso que tenemos en la denuncia y esperanzas de cambio en un aspecto que atañe al desarrollo laboral del día a día de una de las profesiones pioneras en el caminar, y son más de cuarenta años ya, del Instituto Técnico de Estudios Profesionales. Es evidente que por desgracia no es el único colectivo que vive la situación que desde asociaciones profesionales y demás instituciones se relata, pero el caso de la persona que realiza el Curso de Auxiliar de Enfermería en Madrid, o cualquier otro punto de la geografía de España, entenderéis que por propia empatía profesional nos toca un poco más de cerca.

En el ejercicio de su labor, y como ya hemos visto en varias ocasiones en esta tribuna, el Auxiliar de Enfermería es la persona con acreditación sanitaria que más contacto tiene con el paciente, puesto que sus funciones le hacen indispensable para que la estancia del enfermo allá donde le atiendan sea lo más llevadera, cómoda e higiénica que sea posible. Esto hace que por obligación deba realizar acciones que afectan al paciente y en ocasiones, por un motivo u otro no sean bien recibidas, lo cual da cabida a comportamientos rechazables, censurables y denunciables. Nos gustaría decir que es una tendencia, esta, que va a menos, pero no sería verdad.
Amenazas, insultos e incluso agresiones físicas son algunos de los fenómenos violentos que sufren a o largo de su carrera profesional los miembros de equipos de atención sanitaria. En una tendencia que parece ir al alza. Según cifras correspondientes al año 2017, hasta casi 1.600 casos de violencia verbal y/o física sufrió el personal sanitario en el devenir de su trabajo a manos de pacientes o familiares de los mismos. Como es evidente es una situación insostenible cuando, y reiteramos el hecho, de que cada año son más casos.

Ante este panorama se piden medidas de actuación que protejan a los profesionales en el desempeño de su trabajo. Invirtiendo en personal de seguridad, la creación de un puesto de intermediación, cuando sea necesaria, entre ambas partes y que haga exhaustivos seguimientos de casos de agresión o la instauración de un llamado “botón del pánico” que haga saber al personal de seguridad de que algo sucede en el momento que sucede para que sean capaces de intervenir. Son estas medidas que, previsiblemente ayudarán a reducir lo más posible estos episodios de violencia.

Para sobrellevar situaciones así, el Auxiliar de Enfermería debe contar con una personalidad marcada, una autoestima alta y una formación adecuada que le permita ver que ha obrado bien y que no es algo que deba tolerar. Los dos primeros requisitos son innatos en la persona que elige este camino profesional para su futuro. En el caso del tercero, desde ITEP ponemos los medios necesarios para que la formación de los alumnos que nos escogen sea lo más completa posible, de modo que un profesional equipo docente, con amplia experiencia en la disciplina, unos medios didácticos que emulan perfectamente el entorno profesional real, y un exigente calendario de prácticas, tanto dentro como fuera del aula, persigan este objetivo.

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