Llámanos 91 473 24 21 | Acceso Campus

Auxiliar de Enfermería, cuestión de motivación y como gestionarla

Inicio»Auxiliar de enfermería»Auxiliar de Enfermería, cuestión de motivación y como gestionarla
  • Auxiliar de Enfermería Madrid

Auxiliar de Enfermería, cuestión de motivación y como gestionarla

¿Qúe es lo que lleva a una persona a sobrepasar sus propios límites? ¿De dónde saca las energías para llegar a donde las metas que se ha marcado alcanzan? Sirvámonos del ejemplo de las personas que encuentran en el alpinismo su forma de evasión preferida. Que cuando tienen un espacio de tiempo libre se dedican a coronar picos imposibles, pasando por paredes más allá de lo puramente vertical y sobreponiéndose, en la mayoría de ocasiones, a unas condiciones climatológicas de lo más adversas que ponen en serio riesgo, en suma al entorno por el que pasan, su integridad física. Cada vez que esas personas encuentran un obstáculo en la consecución de su objetivo es la motivación de mostrarse a sí mismos que pueden lograr aquello quieren conseguir, primero alcanzar una cota, luego llegar a la siguiente, tocar cima de un pico como preparación del siguiente, y tras ese el siguiente. Es la motivación el motor real de ese esfuerzo que hace posible que se hagan cosas como esas. Pero ese entusiasmo por lograr lo que nos proponemos actúa en muchos ámbitos. Tomemos como ejemplo el día a día de quien hace el Curso de Auxiliar de Enfermería en Madrid, por ejemplo.

No hace falta que os contemos las vicisitudes que conlleva la labor que realizan estos profesionales, porque las hemos ido conociendo en este mismo blog a lo largo de los últimos tiempos. Pero no engañamos a nadie si reconocemos que, en lo que concierne a lo sanitario, es una de las profesiones más exigentes, la del Auxiliar de Enfermería, que hay. Por la naturaleza de sus acciones, por la proximidad con los pacientes y por la exposición, tanto física como emotiva, que trae consigo el cargo, la motivación, y que está se mantenga en un estado alto, es algo harto esencial.

Como todos entendemos, una de las grandes motivaciones que estos profesionales tienen es ser testigos de la mejoría de los pacientes con los que tienen contacto. Pero, como también es evidente, dada la carga emocional que esto conlleva, otras clases de impulsos laborales se hacen necesarios. Esto es algo que debe gestionar, tanto el propio profesional como la persona a cargo del servicio en general. ¿Qué clases de motivación pueden colaborar en que la situación de estos trabajadores no se vuelva problemática? Como todo proceso empieza por uno mismo, la automotivación y la autoestima es algo que debe ser priorizado por cada profesional. Más allá de las capacidades de cada uno, hay políticas de empresa que pueden satisfacer las necesidades laborales de quien desempeña de la mejor manera su trabajo. El hecho de aumentar las responsabilidades o ascender laboralmente a alguien se traduce en una promoción que puede elevar la estamina de quien lo necesita y lo ha buscado a fuerza de méritos propios. El hecho de mejorar la política salarial de la plantilla mediante el uso de incentivos, o el promulgar las medidas necesarias para hacer del ambiente de trabajo un lugar apacible y equilibrado son algunas decisiones que pueden incrementar la motivación de los trabajadores.

La conciencia de lo esencial de su trabajo y de lo importante que es, es una parte básica de la motivación que el Auxiliar de Enfermería debe tener en su día a día. Parte de esta viene determinada en la confianza que sobre su manejo de la profesión tiene. En ITEP nos esforzamos para formar a nuestros alumnos de tal manera que esa confianza sea absoluta. A través de unos profesores con experiencia, unos medios didácticos que sumerjan al alumno en un entorno profesional, y unas prácticas a la altura es como perseguimos tales objetivos.

Deja tu comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.