Desde que los homínidos poblamos la Tierra, allá por la lejana prehistoria, hemos tenido prioridades claramente diferenciadas. Colmar los instintos primarios fue una necesidad que se solucionó con el desarrollo de la caza, primeramente, y con la agricultura en segundo término. Otra prioridad fue la comunicación, que se vio satisfecha mediante la gestualidad y, posteriormente, con la adquisición  y el desarrollo de la comunicación oral. Por último, con el paso de las distintas épocas se advirtió una imperiosa necesidad por una expresión más allá de la que ya había entre individuos. La plasmación de un sentir, de una visión de la vida y de una interpretación de elementos materiales e inmateriales dio paso al arte, empezando por las pinturas rupestres y llegando a los últimos movimientos urbanos de hoy en día. El arte es una disciplina que está abierta a todos los públicos, y que tiene la increíble capacidad de tener tantas visiones como ojos lo admiran. Una capa de pintura puede ser meramente eso para alguien y todo un universo lleno de significados para otro alguien. Hoy queremos demostrar que la profesión de las personas que realizan el Curso de Auxiliar de Enfermería en Madrid, por ejemplo, puede responder también a este esquema.

Los estratos de interpretación de una obra de arte tienen que ver con numerosos factores. De entre ellos destacan la formación del que mira y la curiosidad por saber. En el caso de los profesionales de la sanidad como el o la Auxiliar de Enfermería, la sociedad cree saber de carrerilla las delimitaciones profesionales que tienen cuando en verdad se suele reducir a una parte de lo que estos trabajadores suelen realizar en el día a día. Queremos, desde este espacio que es el blog de ITEP, reconocer su tarea repasando algunas de las funciones que llevan a cabo.

Efectivamente, entre sus quehaceres se encuentra la limpieza y el aseo de la persona ingresada, pero que esto sea lo socialmente más conocido no implica que no haya mucho más detrás de esta profesión. Los que sois habituales de este espacio sabéis que hemos hecho siempre hincapié en que, por su cercanía al paciente, el auxiliar es siempre una fuente muy valiosa de información. Por las tareas que realiza, pasa momentos de gran intimidad con el enfermo y puede observar, de primera vista la evolución de su curación. El contacto directo con la persona ingresada puede hacer que ésta le confiese sus sensaciones entorno a su terapia de curación. Además, el control que pueden realizar de potenciales infecciones puede ser minucioso.

En otro orden de cosas, los y las auxiliares trabajan codo con codo con el resto del personal sanitario en la vigilancia y control médico del paciente. Siempre que no conlleven técnicas complejas pueden hacerse cargo de la toma de algunas muestras. En muchas ocasiones son partícipes activos del movimiento y traslado de los pacientes, así como tienen cierto control de almacenes de ropa material sanitario y determinados medicamentos. Por último, que no menos importante, tienen un rol activo en la preparación del enfermo de cara a consultas o intervenciones de diferente consideración.

Hay que tener muy en cuenta que todas estas tareas que realiza el o la Auxiliar de Enfermería se circunscriben a la mejoría de la salud del paciente que pasa por sus manos. Esto quiere decir que la formación que estos profesionales reciben, debe ser ejemplar y lo más completa posible. Con ello en mente, desde ITEP perseguimos la excelencia para que de nuestras aulas salgan los profesionales más preparados. Con un método basado en un profesorado experimentado, unos medios didácticos a la altura de las circunstancias y un exigente calendario de prácticas creemos alcanzar ese objetivo.