El verano va llegando, inexorablemente, a un final que nos aboca a un otoño melancólico no exento de desafíos. Tras él, será el turno de un invierno que traerá esas tardes de anochecer temprano y oportunidades de un turismo diferente del estival. Ese que se caracteriza por la ropa de abrigo y los esquíes en los pies. Una de las cosas que más valoran los esquiadores es la sensación de velocidad y de libertad que te produce bajar una ladera a toda velocidad, deslizándote, con el viento en la cara. Pero esta sensación es también acompañada por el respeto a que, en plena bajada, cuando cada uno va centrado en sus sensaciones y pensamientos, alguien haga lo que no debe y, producto de esa inconsciencia, ignorancia o provocación a la naturaleza, se empiece a mover el suelo bajo los pies y una alud avance sin solución aparente arrasando al que lo ha provocado, consciente o inconscientemente, y a las personas que, sin comerlo ni beberlo, se han visto en una situación dramática. En el ámbito sanitario se está viviendo una situación parecida a esta. Hoy queremos poner el foco en las personas que realizan el Curso de Auxiliar de Enfermería en Madrid, y conocer sus sensaciones.

Estos profesionales sanitarios, en contra de la creencia popular, son un eslabón esencial en la cadena de sanación de los pacientes. De su trabajo, mano a mano, con otras especialidades sanitarias, viene dado el hecho de que el progreso de curación de los pacientes siga un rumbo constante, centrado en la persona y que le otorgue dignidad durante todo el proceso. Pero es que, además, una de las tareas del Auxiliar de Enfermería también es la de mantener prestos y dispuestos, desinfección incluida, todos y cada uno de los equipamientos con los que se trata a los pacientes.

Todo lo que acabamos de repasar en el párrafo anterior, el cuidado del paciente y el trabajo en la desinfección del equipamiento, le pone en medio de la avalancha que está suponiendo la COVID 19. Primero porque la naturaleza del trabajo de estos trabajadores de la salud les exige una cercanía casi absoluta con los pacientes, lo cual es un evidente riesgo aún tomando todas las medidas de protección, y, segundo, porque es mucha la responsabilidad de que en sus manos recaiga la desinfección absoluta de quirófanos, habitaciones y equipamiento vario que comporta el tratamiento de cada paciente.

A estas alturas es una obviedad decir que, más allá de ejemplos vergonzantes y rozando lo delictivo como los que hemos visto en los medios estos días pasados, el colectivo de profesionales de cuidados auxiliares de enfermería han rozado el burnout generalizado dejándose la piel en el cuidado de los pacientes de la COVID y del resto de patologías. Por eso mismo no es de extrañar que se oigan cada vez más voces del colectivo quejándose públicamente de las actitudes de mucha gente que está colaborando en que una nueva avalancha nos arrastre a todos a un escenario que nadie desea.

El poco respeto a las normas de prevención social, así como los movimientos antimascarillas, están haciendo que los casos de contagio estén en un ascenso preocupante. Por eso mismo, profesionales como los auxiliares están dando la voz de alarma. Desde ITEP solo podemos hacer dos cosas al respecto. Primeramente usar este espacio para hacer un llamamiento hacia el respeto absoluto a las medidas establecidas, y por todos conocidas, de protección y reducción del contagio. Y en segundo lugar, seguir formando a generaciones de profesionales Auxiliar de Enfermería como hemos hecho en los últimos 45 años. Ahora, ademas, ofrecemos la homologación oficial del ciclo y la posibilidad de realizarlo de manera online.